jueves, 10 de enero de 2008

Trabajo

Me gusta mi trabajo.

Mucho

Pero en días como hoy, en los que empiezo a las 8 y termino a las 23, me pregunto:
¿Me gusta tanto?

Siempre he dicho que quien pasa tantas horas trabajando es porque el resto no le excita. Hoy me lo aplico y me echo a temblar.

He extendido una servilleta sobre la mesa y he depositado encima mi corazón. Da saltitos, maybe de alegría, maybe pura supervivencia. Aprovecha, haz la foto, no me sale la honestidad todas las noches.

El trabajo es la actividad más premiada socialmente, no hay ninguna otra que goce de tanto predicamento. Tú dices que has estado 12 horas leyendo, viendo fútbol o cuidando de tus hijos y la gente piensa que eres raro, pero dices que has estado 12 horas currando y la gente dice ¡qué abnegación! en vez decirte ¡qué perfecto gilipollas!

Cuando uno no sabe diferenciar bien qué es lo importante y qué es lo accesorio, es normal que se deje llevar por lo que dicta la masa.

Quizá sea eso lo que me pase, que al carecer de un norte propio adopto el norte social.

Joder, qué rabía, yo siempre había tenido una brújula propia.

Que conste que no me quejo del guión que me han pasado, es el actor principal es el que me parece más bien flojo.

Viene la otra mano y me dice:

-A dormir, gordito, a ver si mejoras.

No hay comentarios: