jueves, 27 de noviembre de 2008

Meter la pata

Hay gente de la que me rodea que es cautelosa.

Sopesan con cuidado los riesgos y no dan un paso si no están seguros. Yo los respeto, los admiro incluso, pero a mí la vida así me resulta aburrida. Yo, a estas alturas, me he hecho un experto en meter la pata. Dicen que de los errores se aprende, pues eso no me pasa a mí. Bueno, sí me pasa, yo aprendo mucho, y cada vez mis errores son más grandes y más hermosos..

Algunos de mis amigos pasan el tiempo sopesando las consecuencias, evaluando las posibilidades, determinando las amenazas y los potenciales, y al final deciden que mejor se quedan quietos. Yo, en cambio soy un hombre de acción: enseguida me lanzo. Y así me meto los talegazos que me meto.

Yo he desaprovechado en mi vida oportunidades magníficas para callarme. Me he embarcado en amores imposibles, en negocios ruinosos... Cuando veo un precipicio me atrae como la pitón a Mowgli, y durante un tiempo le entraba a cabezazos a los muros. Sin casco.

Y lo que me pasa es que entre que la cago y luego recojo los trozos rotos y compongo otra vez el jarrón, se me pasa el tiempo, me entretiene mucho. A mí los puzles de 5000 piezas no me llaman nada la atención, porque sé que dedicandole tiempo y esfuerzo lo acabas, no te fastidia, así cualquiera.

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