miércoles, 12 de noviembre de 2008

Mis mejores deseos


Me llama un amigo (Luis es un nombre ficticio) para tomarnos una caña y me enseña esta carta. Según acabo de leerla le pido permiso para reproducirla en el blog y me lo da. No tiene desperdicio. Mi amigo Luis, que no se llama Luis, pide una botella de champán del caro y dos copas: "Lo que más lamento -me dice- es que no he sido capaz en esos años de apreciar su talento literario, los destalentos, en cambio, se los he notado todos".

Querido Luis:

No se puede estar enamorado de la persona con la que llevas viviendo 25 años: sabes demasiadas cosas de ella. Y aunque se pudiera, no sería recomendable. Va contra la higiene, va contra el buen gusto, es antisocial e indecoroso. Es una ordinariez y una excentricidad. Sí, qué pasa, las dos cosas, ¿que soy contradictoria? sí ¿y qué?.

Se puede sentir cierto cariño hacia la persona con la que llevas viviendo 25 años pero ese sentimiento juega en la misma división que lo que se siente por el gato, por el acuario o por la colección de sellos. Uno jamás se desprendería de una colección de sellos a la que ha dedicado cientos de horas, quizá miles, a lo largo de 25 años. pero de ahí a decir que la colección de sellos y esa persona son una pareja... hay un buen trecho.

Y yo, cariño, he decidido tirar a la basura la colección de sellos. Vamos, que me voy, que me piro, que me abro.

Me parece mal no desearte. No es que no te desee físicamente (de la última vez hace años), es que ya ni te deseo las buenas noches antes de darme la vuelta. Y además soy consciente de que tampoco despierto deseo en ti. Excepto el deseo ferviente de que apague la tele, me ponga la mano antes de eructar o recoja los pelos del lavabo.

Hablando de deseo, me parece mal desaprovechar uno que tengo apalabrado con Paco. no le quiero, qué tontería, pero me pone. Tú, cielo mío, ya sólo me pones de mala leche. Pero querer, lo que se dice querer, con mayúsculas, yo sólo te he querido a ti: el gran amor de mi vida, mi hombre, el padre de mis hijos.

Tú y yo pasamos buenos y malos ratos juntos durante los primeros años y luego nos hemos acompañado en un aburrimiento inexpugnable. Por eso te dejo. Podría despedirme con un hastasiempre, un hastanunca, un vetealinfierno o algo parecido, pero prefiero hacerlo con mis mejores deseos que, me consta, son también tus mejores deseos: ¡que te follen!

3 comentarios:

Metis dijo...

le noto cierto rencor...:-)

eso, que nos follen!! perdon, a él.

Dos Manos dijo...

Yo le dije lo mismo, que había rencor, pero él insistía: pelillos a la mar.

Anónimo dijo...

Genial, simplemente genial despedida.Sí, rencor, rencor porque él,el machazo de la casa no haya sido más valiente que ella y le delegase la corajuda misión de poner fin a una relación de mutuas dependencias afectivas, como la de los hermanos, cuando lo que los unió un día y es lo que une a las "parejas" justamente es..."quererse follar"...que lo demás es de amigos !!!...o no?
Por qué condenarnos a vivir en el tedio después de 25 años, si la vida exige ser vivida con pasión hasta el último minuto.Ánimo Luis! o como quiera que te llames. Yo me sumo al deseo final de tu mujer, jajaja y juro que...sin rabia.Es mi mejor deseo para tí. Amén
DCleger.
Chile