domingo, 11 de octubre de 2009

12 preguntas

C. llevaba unos días con la mosca detrás de la oreja. Por los mensajes, por las llamadas. Por la cara de su padre que soy yo. Yo, en primer término, pensé ingenuamente: que no se me veía, que no se me notaba... pero al final le coincidió con una falta de sueño, unos gramos de celos y alguna contrariedad adicional que se me escapa y se puso a llorar como una magdalena. Era la mañana del sábado. "No me cuentas nada. Tú dices que un padre y una hija se lo cuentan todo pero no me cuentas nada", dijo. "¿Qué quieres que te cuente? pregúntame lo que quieras. Venga, anda, sube a desayunar y hablamos". contesté, intentando ganar tiempo. "No, no quiero levantarme, no voy a subir a desayunar, me quedo aquí, déjame en paz". Oscilaba de la tristeza a la ira y por momentos se le juntaban las dos.

Su cama está elevada. Tuve una idea: "Está bien, si bajas te respondo lo que quieras. Puedes hacerme una pregunta por cada escalón". Le sonó bien. "Una no, dos". Acepté. Por una parte podía ella se alegraba de poder resolver sus misterios pero por otra sonaba a juego y C. a sus 10 años no puede resistirse a jugar. "Vale, entonces dos. Hay seis escalones, por tanto puedes hacerme 12 preguntas.

--¿Cómo se llama? ¿en qué trabaja? ¿Cuándo la conociste? ¿En qué trabaja? ¿Dónde vive? ¿En una casa o en un piso? ¿Tiene perro? ¿Es mayor que tú o más joven? ¿Tiene hijos? ¿Cuántos años tienen sus hijos? ¿Tienes una foto? No se me ocurren más.

--No importa, te dejo bajar de todas formas.


Excepto lo del perro creo que son las mismas preguntas que me habría hecho mi madre.

Seguramente, en lo esencial, los hijos y los padres nos parecemos más de lo que nos gustaría (de lo que nos gustaría cuando somos hijos).

2 comentarios:

MeTis dijo...

tomare apuntes del juego para cuando tenga alguno, de aqui unos 20 años a este paso...

somos igualitos, faltaria mas. y con honra.

alligatora dijo...

entonces...¿cómo se llama?