viernes, 27 de noviembre de 2009

Amores Imposibles II (El amor del marinero)

No hay nada como un amor imposible.

Nada puede estropearlo.

Con poco que lo cuides un amor imposible es imperecedero.

Se dice a menudo que la convivencia deteriora el amor, que el uso deteriora una relación. Pero en un amor imposible eso no ocurre. No hay roce, y por tanto no hay corrosión. Así que el paso del tiempo no lo deteriora. Un amor imposible puede durarte toda la vida.

Lo puedes compatibilizar con clases de alemán, con cambios de domicilio, con tener hijos... e incluso lo puedes compatibilizar con uno o varios amores de esos corrientes y vulgares, de esos que se consuman.

De esos amores normales que de tanto consumarse se consumen.

De un amor imposible puedes decir que está enamorado de ti locamente pero no es consciente. La pureza de su sentimiento es tal que no llega a manifestársele. ¿Se ha visto algo más sublime? En cambio un amor cotidiano entra muy pronto en esa fase en la que te dice más veces que no te quiere de las que te dice que te quiere.

¿Le huelen los pies a un amor imposible? ¿Roncan los amores imposibles? ¿Dejan la bañera llena de pelos los amores imposibles? La respuesta es ¡no!

El colmo de la exquisitez es el amor del marinero. El amor del amrinero es imposible un 90% del tiempo y se consuma el 10% restante. Lo más.

1 comentario:

Anónimo dijo...

También los amantes casados. Pero un día te dicen que se divorcian y se vienen a vivir contigo y entonces es cuando comienzan a roncar y a dejar la ducha hecha un asco.