lunes, 28 de diciembre de 2009

2009

Empecé en una cama desde la que se veía ponerse la luna. Convertía en muy poéticos los insomnios.

Luego cambié, y a partir de primavera veo salir el sol. Brochazos de fuego cada mañana.

Me regalaron una brújula. Ella se empeña en señalar el norte y yo en caminar hacia el Sur.

Y una pluma estilográfica amarilla. Que me ayuda a entenderme.

He terminado el año haciendo un curso de patinaje sobre hielo.

Le estoy sacando mucho partido a buscar un equilibrio, resulta muy terapéutico sentirse el más patoso de la pista, caerse, levantarse... En el patinaje sobre hielo la distancia entre la gloria y el desastre es un milímetro, y se recorre en una fracción de segundo.

2010 va a ser un año estrafalario y divertido. Si tú le dejas.

1 comentario:

MeTis dijo...

nunca habia pensado en la terapia psicologica que podria ofrecerme el patinaje sobre hielo... pero ibiza es dificil encontrar de eso, como no haga surf sobre las olas es lo mas proximo que veo.

feliz año.