Nunca hay que volver la cara cuando la vida se ofrece a besarte en la boca.
No hay que intentar postergarlo, con un ingrato mejor mañana, hoy no me viene bien.
Cierra los ojos, suelta los labios y déjate hacer.
Que las gotas exprimidas del zumo de la vida rebosen por las comisuras y te manchen la blusa.
Que se te caiga la baba como a un idiota, que tengas que limpiarte con la manga. Que la lujuria pueda más que el decoro, que el deseo se imponga a la razón.
Porque la vida es muy caprichosa, y nunca sabes cuando querrá besarte otra vez.
lunes 23 de enero de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
(...) mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura...
(J.C.)
Publicar un comentario en la entrada