No todos los días encuentro el valor para escribir.
Es mucho más fácil no escribir que hacerlo.
Escribir no es tanto una cuestión de imaginación, de esfuerzo, de talento, de tenacidad, de ideas u otros duendes... no.
O te atreves o no te atreves.
Porque cuando empiezas a poner palabras en orden en un papel no tienes ni idea de con qué te puedes topar.
Y, si quieres, cambia el verbo "escribir" de las líneas anteriores por "vivir".
¿A que da canguelo?
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
jueves, 21 de octubre de 2010
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