viernes, 13 de julio de 2007

Lo que no puedes hacer

El mejor placer en la vida es hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer.

W. Bagebot

No sé quién es este señor. Pero me parece interesante lo que dice.

jueves, 12 de julio de 2007

Eres

Eres los cuernos de la luna.
Apuntándome.
Eres el agua que llevo dentro de la piel.

Eres la noche
cuando bebo de tus senos,
la noche entera bajo el cielo negro de algodón.

Eres el azúcar que hay encima de los suizos,
la espuma sobre las olas.
Eres una trucha que agarro y se me escapa,
eres el ramo, eres la tarta, eres la boda.

Afilo la hoja de mis besos
e intento pelarte el corazón.
Para besarlo desnudo, para comerlo crudo
para ser una ensalada entre los dos.

Luis Miguel de la Hoz

Luis Miguel de la Hoz trabaja para una consultora muy importante y gana 150.000 euros al año. Más o menos.

Luis Miguel de la Hoz es un tipo exigente que ha insultado al ecuatoriano que le lava el coche porque no quitó bien la cagada de paloma del parabrisas.

Luis Miguel de la Hoz ha hecho que le retiren los huevos fritos en su restaurante habitual, dos veces seguidas, porque decía que estaban mal fritos.

Luis Miguel de la Hoz ha denunciado a una empresa de parking por cobrarle un euro de más y ha escrito una carta a la asociación de consumidores para defender sus derechos.

Luis Miguel de la Hoz sabe diferenciar un vino caro, un hotel caro, una buena ópera... Podría parecer que Luis Miguel de la Hoz es uno de esos tipos que tienen el control, que las cosas se hacen como a él le gustan.

Veo a Luis Miguel y a otros cinco más. En un paso de cebra del Paseo de la Habana. Es julio, hace 38 grados a la sombra y estos pobres hombres no se conceden el aflojarse la corbata ni el quitarse la chaqueta.

¿Cómo se llama la bota que pisa la cabeza de Luis Miguel de la Hoz?

domingo, 1 de julio de 2007

Sobredosis de realidad

Yo tengo mis cosas. Ya lo sé. No es fácil aguantarme. Sobre todo por bruto.

Ni siquiera para mí resulta fácil soportarme. Me canso.

Pero a lo largo de mis treintaymuchos he ido organizándome para hacerme más llevadero a mi mismo y también ponérselo más fácil a los demás.

Uno de los trucos es evitar las broncas. Ni echarlas, ni consentirlas. Rehuyo los enfrentamientos. No me interesan, nada en absoluto. Pienso que las peleas casi nunca arreglan nada y estropean mucho.

Tienen un coste elevadísimo. La guerra entre dos tiene una lógica propia que consiste en que a partir del segundo número dos se ha olvidado por qué se discutía y lo único que interesa es defenderse o atacar o vencer o... de una pelea nunca sale nada positivo, jamás.

Me interesa estar a favor de las personas, nunca en contra. Y a favor de las semanas, de los días, de los árboles, del viento.

A favor, nunca en contra.

jueves, 28 de junio de 2007

Loco

Yo estoy loco.

Y por eso cuando me dices déjame

yo escucho dameunatregua.

A veces me dices déjame

y escucho quiérememás.

A veces me dices déjame

y oigo claramente un nomehagasdaño.

A veces me dices déjame

y me aparto, pero sólo un rato.

A veces me dices déjame

y yo voy y te abrazo.

¡Y mira que lo dices claro,

y mira que lo dices alto!

Un día ya no estaré loco,

me dirás déjame

y yo te dejaré.

Y puede que a los pocos días

los dos digamos

meheequivocado.

O puede que descanses

pensando que, por fín

te he escuchado.

lunes, 25 de junio de 2007

Hay pieles que dan calambre y otras no.
No hay que ser electricista para darse cuenta.

sábado, 23 de junio de 2007

La barca

Para mover una barca no es necesario que remen los dos tripulantes.
Con que lo haga uno es bastante.
La barca se mueve.

También se pueden turnar.
O remar a la vez.
No importa que uno lo haga peor o tenga menos fuerza.
La barca se mueve.

Lo malo de que reme uno sólo, es que si deja de hacerlo la barca se para.

Pasa entre amantes, entre amigos, entre dos cualesquiera.

Con que uno acaricie habrá caricias, con que uno diga cosas bonitas habrá cosas bonitas flotando en el aire, con que uno llame habrá palabras. No es tan importante de dónde salgan, a dónde lleguen, no son importatnes las cantidades. La barca se mueve.

Pero si siempre lo hace el mismo, si sólo lo hace él...

El día que quien se reía se deje de reír se acabará la risa y el vacío se abrirá profundo y desconcertante a nuestros pies.
La barca se para.

Y quizá sea demasiado tarde para aprender a remar, para coger el ritmo, los brazos entumecidos y la habilidad de bogar oxidada.

Se aprende a abrazar, a sonreír, se aprende a decir tequieros. Lo decía Fromm: a amar se aprende.

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...