jueves, 12 de julio de 2012

Alevosías


Cuando se va el sol todos los gatos son pardos,
  todos los adioses falsos

todos los tequieros blandos.

domingo, 8 de julio de 2012

Derribando Mitos 01: Bruce Lee

Está muy bien eso de la literatura, pero un escritor no puede olvidarse de la función moralizante, educativa y esclarecedora de sus renglones. Y más ahora que están las cosas como están.

O te comprometes o no te comprometes con tus congéneres: yo he decidido comprometerme. Por lo menos hasta mañana lunes.

Como salvar la economía mundial se me antoja aburrido de narices, y establecer la paz mundial ya lo intentaron los hippies y Gandhi con el resultado de todos conocido, elijo un objetivo más asequible, a la medida de mis escasas fuerzas y teniendo que cuenta que mi compromiso con la humanidad alcanza sólo hasta mañana lunes (quizá lo prorrogue hasta el martes). Prudencia.

Con derribar unos cuantos mitos que están haciendo mucho daño, sobre todo a la juventud, tengo bastante. Derribando Mitos es la nueva sección en a2manos.com, queda inaugurado este pantano.


Bruce Lee. ¡¡¡No era filósofo!!! Era karateka y punto.

A pesar de que en internet tiene más citas y frases célebres que Noam Chomsky y Claude Levi-Strauss (no confundir con los pantalones, por favor) juntos, a pesar de que a muchos adolescentes les ha dado por colgar en sus habitaciones su Be water my friend (es muy fácil robarle frases al budismo) no creo que sea sensato considerar filósofo a un tipo que arreglaba todos sus conflictos interpersonales a mamporros. Por la virgen santísima ¿Se le vio alguna vez departiendo con aquellos que no estaban de acuerdo con él? ¡¡No!! ¿Conocía otra dialéctica que la de la patada en las partes nobles y el puñetazo en la nariz? ¡¡No!! Busquen, busquen en internet a ver si encuentran alguna foto en la que aparezca leyendo, ¡ni siquiera El Señor de los Anillos! nada.

Me van a perdonar el exceso de signos de admiración pero es que me saca de mis casillas este Bruce Lee, me entran ganas de...

Ommmmmm.

Así que tengo que concluir que las sentencias filosóficas que utilizaba no eran el fruto de años de reflexión y estudio sino que las había apuntado de un almanaque de una gasolinera, o de las galletas de la suerte que dan en los restauranteses chinos. Y que si las utilizaba no era con afán instructivo sino para distraer a sus adversarios antes de soltarles una galleta.

Espero que haya quedado claro para todo el mundo que Bruce Lee no era filósofo.

Era karateka y punto.


viernes, 6 de julio de 2012

Fracasos

Me he levantado esta mañana con la necesidad imperiosa de glosar mis fracasos.

No todos, sólo los grandes, los más exuberantes.

Cada día llenamos Facebook con nuestras sonrisas, nuestros éxitos, nuestros hallazgos... sí, yo también, como todos. Pero esta mañana me he sentido hueco. Y he tenido la necesidad de invocarlos, y reconocer, ante mí mismo, ante Dios y ante un vaso de Cola-cao, que no soy nadie sin mis fracasos, que estoy huérfano cuando doy la espalda a los tropezones y collejas que han adornado mi vida.

Yo no soy yoymiscircunstancias como le pasaba a Ortega, yo soy yo y mis fracasos.

Y mis amigos.

Y mi prisa.

Y mi insomnio.

Y mis dudas.

Y mis negruras.

Y mi tortilla de patata.

Y mi piano algo desafinado.

Y mis fracasos.

Los fracasos son el estiércol necesario para que salgan ricos los tomates. El sol fulgurante y el agua limpia por si solos son incapaces de crecer las hortalizas.

Jamás se ha escrito un fado, un bolero o una ranchera hermosa sobre un triunfo, un amor correspondido o una familia bien avenida. Todo tango tiene su trozo de olvido, su taza de inquina, su abandono y su traición. Y si no, no vale para tango.

Miro el Cola-cao, lo remuevo, sumerjo una digestive. Pero me excedo en el tiempo de inmersión y al sacarla y acercarla a la boca, cinco centímetros antes de alcanzar el objetivo, zas, se desprende la parte empapada cayendo estrepitosamente en el vaso, chof, y salpicando la camisa blanca que me acababa de poner. ¡Mecagüenlalecheputa!

Pues eso.

miércoles, 4 de julio de 2012

Postales desde mi casa 03

 

No me gustan las paredes lisas y perfectas. Me dan mucha impresión. No me molestan las rugosidades, las asimetrías, o los desconchones, al revés: tardo muy poco en encontrarles un sentido, un espacio en mí. Al fondo a la derecha hay sitio y cervezas frías. Y se quedan.

Las pinturas impolutas me sobrecogen, me hacen sentir ajeno, extranjero. Además si les cae una gota de algo, o sucede un arañazo, todo se desmorona. Se da la paradoja de que si les llegan cien mil gotas o cien mil arañazos la pintura gana. Pero es muy trabajoso, y muy lento, hay que esperar mucho para que una pared lisa te acoja. 

Por eso las paredes de mi casa son irregulares. 

Pongo una puerta al lado para que se aprecie mejor.






domingo, 1 de julio de 2012

La liquidez


Las gotas del rocío son pequeños diamantes.

Sólo si las toca el sol.

Y justo ahora el sol las está tocando.

Contemplo una porción de césped cubierto de diamantes.

Y me siento el hombre más dichoso del mundo (al menos uno de los 10 más dichosos).

No puedo llevarlos al banco, ni cambiarlos por un buen millón de dólares.

Pero nada ni nadie se interpone en este instante en el placer de contemplar este prodigio íntimo y sensual. Magnífico y escandalosamente suntuoso.

Ayer sucedió un atardecer. Quizá ustedes se dieron cuenta.
No era uno más, al contrario, era uno singular e irrepetible.

Y al final de ese atardecer especial el cielo ennegreció y se llenó de pequeños diamantes.

No puedo llevarlos al banco, ni cambiarlos por un buen millón de dólares.

Esos diamantes me hacen un hombre inmensamente feliz.

Además de inmensamente rico.

Pero con escasa liquidez.

jueves, 14 de junio de 2012

Neuronas

El craneo se abre a rosca.

La mayoría de la gente no lo sabe por la sencilla razón de que no lo ha probado. Yo sí. Ésta no es la primera vez.

Una vez abierto, saco las neuronas y hago un montoncito encima de la mesa. Me dejo puestas sólo las necesarias para escribir este post y controlar los esfínteres.

Una vez en la mesa las limpio como se hacía antes con las lentejas. Algunas se han echado a perder por falta de riego, exceso de años o simple suicidio funcional. He desconectado previamente los axones, pero no me acuerdo de cómo lo he hecho. Prrrrr.

Da igual. Prrrrr. Luego las pones como vaya saliendo, ellas se adaptan, puede que pases un par de días viendo rayitas como si la parabólica estuviese mal orientada, pero se pasa.

Las neuronas son grises, pero entre ellas hay matices. Las que se ocupan del lenguaje tienen forma como de letras, más o menos. Las meto en una redecilla similar a las de hervir los garbanzos y las meto en la lavadora. Últimamente pongo muchas faltas de ortografía, y quiero arreglarlo.

Las grises y un poco azules son las que sirven para mirar el cielo y el mar. Las llimpio cuidadosamente para que recuperen todas sus facultades. Los expertos recomiendan utilizar cristasol y un paño que no deje fibras sueltas.

Las grises ligeramente rosadas son las del amor, el erotismo, la seducción... se encargan también se tareas menos gloriosas como llorar con los telefilmes y traernos a la memoria recuerdos tórridos para consolarnos en invierno sin necesidad de apartar el edredón.

Las grises a secas son aquéllas en las que almacenamos las monotonías, las rutinas, la ropa de hace demasiadas temporadas, los atascos afectivos, los miedos, los aburrimientos, muchas de las esperas al autobús, las horas que empleamos en hacer la declaración de la renta, algunas comidas familiares con familias que creemos nuestras pero que en el fondo no lo son. Si las metes en una bolsa de supermercado y las centrigufas lo más rápido que puedas, dando vueltas al brazo por la ventana, una reacción química de las mitocondrias y los alveolos planoconvexos de la hemoglobina las hace cambiar de color. Si se escapa alguna en el vaivén o se te escurre la bolsa y cae a la calle no tienes que preocuparte. Lo de que las neuronas no se reproducen no es aplicable justamente a las grises a secas. Si no, no estaría el mundo así.

Las blancas están ahí para inventarse cosas. Son las de la creatividad. Algunos dicen que hay que engordarlas, entrenarlas haciéndolas saltar lápices encima de la mesa, doparlas con metaparitina para que rindan más... No, yo soy partidario simplemente de borrarlas una a una y dejarlas blanquísimas. Como un folio, la retina de un niño o la piel del culo el primer día que te quitas el bañador. Da mucho trabajo ir limpiando una a una las neuronas con una goma de borrar (a ser posible de nata) pero merece la pena. Si no me creéis probadlo.

Las vuelves a meter con cuidado y enroscas.

Ya está.

Si se me ha escapado alguna tilde tened en cuenta que he escrito esto con las neuronas del lenguaje en la lavadora.

Creo que he vuelto. Creo.

Publicado en a2manos el 22 de ene 2007

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...