martes, 31 de mayo de 2005

Desde luego, yo pienso ir

PUBLICIDAD (subliminal)

El jueves 2 de junio
a las 21,30h
en Segundo Jazz. c/ Comandante Zorita, 8.
Entrada Libre.

Perversa, En Directo


lunes, 30 de mayo de 2005

Rosa Palo

He encontrado un pintalabios en el anorak de mi hijo adolescente. Y es de su color preferido: rosa palo. Qué palo. Pensaréis que yo, a mi edad, con mi bagaje y mis principios liberales ya debería estar preparada para esto. Yo también lo pensaba. Pero no, no estoy preparada.

Yo nunca había revisado su ropa, en realidad encontré el lápiz de labios por casualidad, se cayó cuando iba a echarlo a la lavadora. Y llevada por un instinto maternal perverso -dicen que todos los instintos maternales son perversos- entré en su habitación con el ánimo de mirar en sus cajones. Os juro que no lo había hecho antes. Y aún ahora me da vergüenza reconocerlo. Pero miré.

Mierda y desorden, hasta ahí todo normal. Los juguetes con los que ya no juega: coches, pistolas, kinder sorpresa que todavía huelen a chocolate, chocolate del que no viene de sorpresa en los kinder. pastillas, la nancy gótica, pálida y con una lágrima negra pintada, la caja de condones que le regalé cuando cumplió once años (sin abrir); todo en orden. Qué duro lo tenemos las madres separadas. Qué duro y qué largo.

Como no quería que mi hijo creciese en el desarraigo, en cuanto pude le hice la tarjeta de El Corte Inglés, todos en la familia la tenemos. Lo hice porque no me gustaba el fútbol, si no le habría hecho del Madrid. Por hacerle de algo. Le veía tan sosito, tan poca cosa. Así, por lo menos, pertenece a algo, pensé. Si se le hunde un barco y llega a una isla desierta y se siente solo recurrirá a "menos mal que soy del Madrid" y así, por lo menos, tendrá cierto consuelo.

Hoy he descubierto en su cartera las tarjetas de fidelidad de Caprabo, Massimo Dutti, Sánchez Romero, VIPS, McDonalds, Cepsa, Repsol, Alcampo, C&A, H&M, Pull&Bear, Bang&Olufsen, Don Algodón, Zara, Bibliotecas Municipales, Biblioteca Cajamadrid, Reader´s Digest, Club Internacional del Libro, Ragazza, Revista 40 Principales, Club de Amigos de los Notarios, Zoo de Madrid, FNAC... con quince años. Muchas de ellas de oro o platino. Pero, qué he hecho mal. Siento una rabia profunda ¡¡No se puede ser fiel a tantas compañías!! Me da que está engañando a alguna, ¡y mi hijo no era así!

En el segundo cajón, debajo de unos calcetines desparejados, uno sudado y otro no, tenía escondido un album sexiFIFA2005. Lo abro. Es una colección de Panini en la que salen los cracks de las selecciones nacionales desnudos y con una pelota. Cómo pude ser que coleccione estas guarrerías si yo le enseñé a hacer colecciones educativas como la de los cómics de Asterix, Tintín, la de cromos de trajes regionales, animales de la jungla y tacitas de té de todo el mundo, relojes de arena. Las hacíamos juntos, era una manera de compartir. Nos dedicábamos a ellas no de forma obsesiva sino en los huecos de tiempo que nos dejaban los puzzles de dosmilquinientas piezas, barcos que se montan dentro de botellas, macramé, maquetas de aviones de la segunda guerrra mundial y un curso de alemán del Planeta D´Agostini.

Ya sé porque he encontrado un pintalabios en el anorak de mi hijo adolescente. Ya sé cual fue mi error casarme con ese sinvergüenza. Rompo a llorar. La culpa es de su padre.

Tercer mes

Vamos a empezar el tercer mes.
Y parece que fue ayer.
Llevamos 104 posts y más de 300 comentarios (contados con los dedos porque no funcionan las estadísticas). Esto significa que aunque no sepamos dónde vamos, el caso es que vamos.
Y vamos en compañía. Incierta y misteriosa compañía. Sí, pero compañía.

Se nos pasó lo del concurso, la fiebre por adivinar quién escribía. Aunque somos conscientes de que le debemos a nuestro público (a una parte) una noche en un motel de Leganés. Y, ya puestos, una fiesta. Pero hemos pensado que lo haremos cuando el marcador diga cincomil.

Llegaron fotos muy buenas. Comentarios intrigantes.

Las manos estamos encantadas con este experimento.

No queríamos que fuese un diario de adolescente, ni una colección de penas.
No íbamos muy de autobiográficos. No íbamos de nada, o para ser más prudentes, no sabíamos de lo que íbamos.

Algunos dicen que a través de las instantáneas se puede uno asomar a nuestros sentimientos y a nuestras inquietudes. Aparte de ellos, supongo.

Aprovechamos para dar las gracias a los comenteros y saludar a nuestra prima Lourdes que nos estará escuchando.

Salu2manos.

¿Y si...

...paseas descalzo por la Gran Vía?
...haces el amor en la oficina?
...todo es mentira?
...todo es verdad?
...dices basta, se acabó?
...dices lo que piensas?
...hoy no vas a trabajar?
...te vas a París a cenar?
...vuelas a Londres para dar un paseo?
...hoy las cosas salen bien?
............................................?
...todo es sencillo?
...hoy no respondes el teléfono, no envías mensajes y no abres la boca?
¿Qué pasaría si hoy te cuelgas una sonrisa cualquiera y miras a la gente pero no articulas palabra? En la calle, en la tienda, en la oficina, en casa...
...probamos todos a hacer esto?

viernes, 27 de mayo de 2005

Viejo

Yo soy bastante viejo para mi edad.
¿Nací ya viejo?
No, estoy viejo ultimamente.

Porque cosas de hace diez años se me antojan remotas. Me queda lejos cierta inocencia; esa candidez que nos hace mirar al futuro con confianza, con anhelos.
Pasan los años y el futuro es un fullero, casi todo lo que nos contaron era mentira. Caducan a los pocos años los amores eternos. Llevamos los sentimientos envueltos en papel albal como hacen con el bocadillo los obreros. Y cuando nos lo vamos a comer está grasiento.
Se nos va llenando la corteza de surcos, a medida que sobrevivimos a los inviernos.

Lo peor es cuando las costras no nos dejan sentir las caricias. La úlcera no nos deja digerir los venenos -si nos pasamos con las copas una noche, al día siguiente levantarse es un infierno-. Dejamos de celebrar las mudanzas, dejamos de cortejar a los libreros. Se nos amontonan las cajas, se nos escapa el viento.
Y tenemos callos en los dedos, más que de tocar, de no tocar. Lo peor es buscarte y no encontrarte; no porque no estés, sino porque yo ya no te veo.

Vivía de alquiler en el terreno inestable donde se levantan las viviendas de protección oficial de los sueños. De tus sueños.
Existía en la medida en que en tu boca aparecía mi nombre, de igual forma que figura mi nombre en el buzón, si quiero que me encuentre el cartero.
Yo tenía brazos. Porque había para abrazar tu cuerpo. Tenía pies para dejar, en la arena de la playa dibujados, dos senderos.
Tenía cuello. Para que tú te colgaras,
para que por él resbalaran,
si se caían de mis oídos,
los secretos.

No, ni antes ni después, ni por tí, ni por nadie, yo tenía pelo.
Si no tenía peine, para qué iba a tener pelo.

Hoy salen a la venta mis acciones. Y ni siquiera el mejor postor me parece bueno. A mí, que vendí por una peseta de regaliz mi primer beso. Perdona, Mariluz, si es que me estás leyendo -usaré un nombre falso para firmar, para que no digas que soy un indiscreto-. Usaré el pseudónimo también para vivir, ya puestos, para firmar los cheques, para que no me pregunten una y otra vez si lo que escribo es lo que pienso.

Me da rabia y me indigno, pero el buzón de reclamaciones ya está lleno. Hoy miro al futuro con desgana, con cautela, con recelo, como lo hacen los escépticos, los miedosos y los viejos.

miércoles, 25 de mayo de 2005

La espera

Espero. Sin poder hacer nada para acelerar el tiempo. Pensando, mirando, paseando espero. Vuelvo a casa, podría decirlo si tuviera casa. De momento tengo aeropuerto. No es poco.
Souvenirs. Cierro los ojos y veo toneladas de agua cayendo. La cara de una india de siete anhos que quería venderme un cuatí de madera, sólo llevaba dos en la mano. Iba descalza.
Un río grande como una vida bien vivida. Verde, verde, verde. Estoy deseando llegar a Madrid. Estoy deseando volver a este Sur con mayúsculas. Ni por su verde, ni por sus ríos, ni por sus inmensidades, estoy deseando volver para sentarme en una esquina de un pueblo remoto a tomar una cerveza y que una india de siete anhos descalza venga a venderme un cuatí de madera y decirle que sí. Espero.

P.D.: Lo siento, en este país no hay enhes

martes, 24 de mayo de 2005

La mirada

Me gustan la mujeres. A veces siento que cuando me hablan miro al lugar inadecuado. Un maleducado. A veces creo que me vuelvo débil ante ellas, que las idolatro, que las deseo a todas, que a todas quiero conocer. Eso es lo que creo, pero sé que no me gustan todas, que algunas sólo las miro a los ojos cuando dialogamos y que no me las llevaría a ninguna parte. Que no las idolatro. No sé si esto es una forma de infidelidad permanente. Si alguien tiene la respuesta, que me la dé. Advierto que ya es imposible que cambie. No sé si quiero.

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...