Siempre voy con prisa.
Llegábamos justitos a clase de danza de
C.Me adelanta un
Peugeot azul marino y el copiloto hace una señal con la mano. Miro a ver si llevo las luces encendidas, alguna puerta mal cerrada... Pero, en seguida, en el cristal de atrás aparece un rótulo luminoso azul y rojo, inequívoco:
Stop. Guardia Civil.
Vaya por Dios.
Mientras le sigo hasta donde él quiera, voy haciendo un repaso
mental de por cuánto puede salirme la broma.
Hablar por el móvil es la causa, eso está claro, de esa no me libro. Pero luego: "
C. llevas el cinturón". "Sí, papá". Uf, por los pelos. El carnet me
caducó en diciembre pero la semana pasada conseguí un papelito de que lo estaba renovando. Uf, por los pelos. La
matrícula no está muy abollada (por esto me regañaron otro día). Uf, por los pelos. Una de las
luces de frenado estuvo fundida 3 meses pero el coche salió del taller hace 15 días. Uf, por los pelos. Llevo
gafas de repuesto porque he traído la bolsa del ordenador y ahí van unas. Uf, por los pelos. Llevar
latas de refrescos vacías, papeles de chocolatinas, bolsas de ganchitos Matutano y tiques de aparcamiento pisoteados con zapatos manchados de barro esparcidos por el suelo del habitáculo no es sancionable. Uf, por los pelos.
Así que cuando el guardia se baja, se pone la gorra y con un andar marcial se acerca a mí, él piensa que me va a clavar
ciento y pico euros y yo pienso que me estoy ahorrando entre seiscientos y setecientos, más retirada fulminante del carnet. Estos pensamientos, el del guardia (de sensata culpabilidad) y el mio (de desbordada euforia), convergen enseguida en un flujo de buena energía entre nosotros dos completamente novedoso para mí que nos permite darle una dimensión nueva y luminosa a nuestra efimera relación, casi diria de mutuo crecimiento positivo.
Guardia- Perdone usted, pero se puede imaginar que estamos aquí para esto.
Yo- Por supuesto, señor agente, multe usted a gusto, que es su deber.
Guardia- Me permite su carnet de conducir.
Yo- Si le vale este resguardito...
Guardia- Es correcto.
Yo- ¿Le gutan los
Beach Boys? Llevo aquí un cedé recopilatorio que han sacado, se lo regalo ¿tienen
cedé player en el coche patrulla?
El guardia acepta el cedé, sin palabras.
Es sabido que en una de estas paradas, los guardias van de su coche al tuyo tres o cuatro veces dejándote tiempo sucesivamente para:
1, asustarte,
2, arrepentirte,
3, blasfemar,
4, aceptar el castigo con nobleza de espíritu. Como yo ya había aceptado el castigo con nobleza de espíritu antes de parar, puedo dedicarme a:
1, mirar si lleva bien planchado el uniforme,
2, buscar signos distintivos en el vehículo camuflado que lo delaten,
3, mirar el paisaje,
4, pensar en contarlo en el blog.
G- Si lo paga en
30 días se ahorra un
30%. No se moleste en reclamar que tenemos una foto estupenda. Puede continuar.
Y- Muchas gracias.
G- ¡Cómo sabía usted que me molaban los
Beach Boys?
Y- Pues hombre, verá, lo de la tabla de surf en la baca del coche camuflado... le da un
puntito muy guapo.