Llevo unos cuantos meses de aquí para allá.
Sofá cama de 1 metro en el estudio. Descubrí que me gusta dormirme con música y despertarme con música.
Sofá cama en 1,50 en Hoyo. Descubrí que por mucho calor que dé el suelo siempre dan más las personas. Una enciclopedia desordenada.
Cama de 90 en el cuarto de invitados de mi casa. Había una silla vieja que me hacía de mesilla sacaba el brazo y me agarraba instintivamente a ella antes de dormir. Debe ser un reflejo ancestral. ¿No dicen que venimos del mar? Antes de monos todos nosotros fuimos naúfragos.
Algunas camas más de cuyos nombres no quiero acordarme.
El viernes estrené un colchón. Duro y barato pero estrictamente mío. Me levanto con dolor de riñones. ¡Yo que había aprendido a dormir en cualquier sitio! Le voy a dar un par de semanas para ver si se ablanda, mejor, para ver si se enternece.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
lunes, 8 de agosto de 2005
sábado, 6 de agosto de 2005
El suelo
Estuve en una casa bastante vieja, sin comodidades. Dormía en una habitación con dos camas. la ventana daba a la calle principal de Rodalquilar, a la única calle de Rodalquilar. Era ruidosa, a todas horas, pero no lo bastante como para molestarme el sueño. Mucho menos estropearme la vigilia.
Pensé que las baldosas de esa casa llevaban ahí desde bastante antes de que yo naciera. Por tanto ese suelo tenía mucha más experiencia de la vida que yo. Seguro que en ese cuarto habían sucedido encuentros amorosos, desencuentros, algún nacimiento, algún fallecimiento quizá. Igual que un hombre viejo lleva escrito en las arrugas de la cara los pasajes que ha vivido, esas baldosas tenían que llevar escritos millones de pisadas. Un montón de sabiduría vital estaba impresa en ese suelo. Si no es fácil descifrar los surcos de un rostro ya me dirán cómo narices leer las arrugas de una baldosa. Pero yo, estaba al fin y al cabo de vacaciones, tenía todo el tiempo para mirar aquel jeroglífico. Y a ello me entregaba cuando me despertaba de la siesta y C. seguía durmiendo en la cama de al lado.
7 días después no había alcanzado los detalles, la letra pequeña; pero había captado el mensaje pricipal que, como siempre, venía en forma de pregunta: ¿Por qué desequilibró el albañil la balanza en favor de las baldosas blancas? ¿Por qué no hizo bien el ajedrezy cedió ante esas cruces blancas?
viernes, 5 de agosto de 2005
C. y el mar
Le gusta mirar al mar, porque eso le eleva el espíritu. Ella vuela cuando mira al mar. Yo diría que mirar al mar es su antídoto contra el paso del tiempo, contra el exceso de realidad. No es raro porque ¿a quién no le ha pasado el sentir una emoción íntima e intensa al asomarse a una playa o a un acantilado? Ay, el mar. Pero C. también tiene miedo a ese vértigo. No a ser alcanzada por las olas, ni a hundirse hasta el fondo sino todo lo contrario, a elevarse como un globo de feria y perder el contacto de sus pequeños pies con el mundo para siempre. Por eso C. me dijo: papá, entiérrame un rato para mirar al mar.
jueves, 4 de agosto de 2005
Mis Vacaciones
Recuerdo que al volver al cole en septiembre casi lo primero que nos mandaban hacer era una redacción sobre nuestras vacaciones. Los profesores no habían tenido tiempo ni ganas de prepararse la primera clase, y ese encargo era muy socorrido. A nosotros no se nos ocurría nada, Porque a esa edad los momentos se devoran como bombones y no se guardan los papeles de recuerdo. A esa edad importa sólo vivir, el futuro no existe y el pasado tampoco. ¡Qué quiere que le diga señor profesor!
Este año, después de muchos, yo sabía que a la vuelta tendría que rendir cuentas, o sea, contar. Y por eso me traje algunas notas.
Postal 1

Aquí está la mujer de mi vida. 6 años -ella prefiere decir "casi 7". Con la que he dormido estos días. Algunos pensarán que la foto está quemada por el sol. No. Ella es el sol. Y es muy difícil fotografiar al sol de cara.
Postal 2

Este es mi psiquiatra. He hablado aquí otras veces de él. Una mañana tuvo una regresión ancestral en la playa y casi se nos petrifica. Pero nos tiene avisados de que las pastillas están en la funda de las gafas de sol, junto al bronceador, en el bolsillo derecho de la mochila. Entre dos le sujetábamos y otro se las administró. En la foto ya está más tranquilo.
Postal 3

En las playas a las que yo fui, también había gordos y flacos, viejos y jóvenes, pero muy pocos bañadores. Sin bañador es muy difícil diferenciar a un ministro de un albañil, y el que se sienta en la sombrilla de al lado puede ser lo mismo el presidente de un grupo editorial que de una comunidad de vecinos de Orcasitas.
La propietaria del trozo de mar de color carne es asidua del blog. Pero no conozco cuál es su pseudónimo porque es muy pudorosa.
Postal 4
Sin título
Este año, después de muchos, yo sabía que a la vuelta tendría que rendir cuentas, o sea, contar. Y por eso me traje algunas notas.
Postal 1
Aquí está la mujer de mi vida. 6 años -ella prefiere decir "casi 7". Con la que he dormido estos días. Algunos pensarán que la foto está quemada por el sol. No. Ella es el sol. Y es muy difícil fotografiar al sol de cara.
Postal 2
Este es mi psiquiatra. He hablado aquí otras veces de él. Una mañana tuvo una regresión ancestral en la playa y casi se nos petrifica. Pero nos tiene avisados de que las pastillas están en la funda de las gafas de sol, junto al bronceador, en el bolsillo derecho de la mochila. Entre dos le sujetábamos y otro se las administró. En la foto ya está más tranquilo.
Postal 3
En las playas a las que yo fui, también había gordos y flacos, viejos y jóvenes, pero muy pocos bañadores. Sin bañador es muy difícil diferenciar a un ministro de un albañil, y el que se sienta en la sombrilla de al lado puede ser lo mismo el presidente de un grupo editorial que de una comunidad de vecinos de Orcasitas.
La propietaria del trozo de mar de color carne es asidua del blog. Pero no conozco cuál es su pseudónimo porque es muy pudorosa.
Postal 4
Sin título
miércoles, 3 de agosto de 2005
Especies protegidas
En la playa se ven ejemplares por los que nadie lucha pero que, sin duda, deberían estar protegidos. ¡Si Rodríguez de la Fuente levantara la cabeza!
Repaso mi cuaderno de campo y recuerdo que:
*He visto a ese tipo de tanga de leopardo -lo he visto con mis propios ojos y con los ojos de muchos de testigos- al que la tripa le rebosa en todas direcciones y sin sentido.
*He visto a ese otro con turbo-paquet blanco y cadena de oro.
*He visto a ella, despidiéndose de los 80 ya, rebosante de colorante bronceador, un bikini inexistente y unos labios de silicona que no pegan con ese cuerpo donde el eslogan 'la arruga es bella' debe ser leit motiv.
*He visto a esa familia, ¡ay esa familia!, con neverita, sombrillita, sillitas, abuelita con bata que se acerca a la orilla mojarse los pies...
*He visto a ese tipo, esa tipa y esos tipitos blancos como la leche llegados del polo nortey que con el paso de los segundos van adquiriendo una tonalidad rojiza que se adivina dolorosa...
*He visto esa suerte de foca, morsa o ballena de patas flacas -pues sí, las focas, morsas o ballenas que yo he visto tienen patas, qué pasa- y barriga inconmensurable o similar...
*He visto, además, unas puestas de sol que se me saltaban las lágrimas.
No, no he estado en Benidorm. He estado en una playa más fashion donde, pese a todos nuestros esfuerzos, siempre se cuelan ejemplares de mi querida España, esta España mía, esta España nuestra, para dar una nota de color. Abogo por su protección, no como esos tipos coñazos de Salvemos Mojácar o por ahí más preocupados de reptiles inútiles, pájaros aburridos y costas contaminadas. ¡Qué tontería!
¿Qué hay de ese guiri con cara de guiri que ha aprendido un poco de español y se deprime cuando un andaluz le habla a toda velocidad, comiéndose medias palabras y con cara de estriñido? Pisha, oshe, q'a-se-pa'comé, oshe... shipironenssssssusarsa..., caaaamarrrr-plansha... Lo mejor es la reacción de él/ella/ellos: ¡Sonríen!
Repaso mi cuaderno de campo y recuerdo que:
*He visto a ese tipo de tanga de leopardo -lo he visto con mis propios ojos y con los ojos de muchos de testigos- al que la tripa le rebosa en todas direcciones y sin sentido.
*He visto a ese otro con turbo-paquet blanco y cadena de oro.
*He visto a ella, despidiéndose de los 80 ya, rebosante de colorante bronceador, un bikini inexistente y unos labios de silicona que no pegan con ese cuerpo donde el eslogan 'la arruga es bella' debe ser leit motiv.
*He visto a esa familia, ¡ay esa familia!, con neverita, sombrillita, sillitas, abuelita con bata que se acerca a la orilla mojarse los pies...
*He visto a ese tipo, esa tipa y esos tipitos blancos como la leche llegados del polo nortey que con el paso de los segundos van adquiriendo una tonalidad rojiza que se adivina dolorosa...
*He visto esa suerte de foca, morsa o ballena de patas flacas -pues sí, las focas, morsas o ballenas que yo he visto tienen patas, qué pasa- y barriga inconmensurable o similar...
*He visto, además, unas puestas de sol que se me saltaban las lágrimas.
No, no he estado en Benidorm. He estado en una playa más fashion donde, pese a todos nuestros esfuerzos, siempre se cuelan ejemplares de mi querida España, esta España mía, esta España nuestra, para dar una nota de color. Abogo por su protección, no como esos tipos coñazos de Salvemos Mojácar o por ahí más preocupados de reptiles inútiles, pájaros aburridos y costas contaminadas. ¡Qué tontería!
¿Qué hay de ese guiri con cara de guiri que ha aprendido un poco de español y se deprime cuando un andaluz le habla a toda velocidad, comiéndose medias palabras y con cara de estriñido? Pisha, oshe, q'a-se-pa'comé, oshe... shipironenssssssusarsa..., caaaamarrrr-plansha... Lo mejor es la reacción de él/ella/ellos: ¡Sonríen!
lunes, 1 de agosto de 2005
La vuelta (II)
La vida es así. Las manos se van por separado, hace mucho que no se ven, que no se hablan, pero se ponen de acuerdo para la vuelta. Moreno. Con 38, igual que cuando me fui, con barba -por eso de no esforzarse en vacaciones- y muy relajado. Mucho. Quedan días de asueto por delante que se pueden ir sin más o que puedo llenar con cierta gracia.
Agosto, qué bonito lugar para quedar.
Agosto, qué bonito lugar para quedar.
La vuelta
Pequeño paréntesis vacacional y playero.
Otra vez en Madrid.
Este es el post número 150, ya nos vale.
El 149 lo escribí con 35. Éste con 36. No sé si siento vértigo o si no siento nada.
Vuelvo bastante moreno, relativamente relajado y un poco raro.
¿Será la edad?
Otra vez en Madrid.
Este es el post número 150, ya nos vale.
El 149 lo escribí con 35. Éste con 36. No sé si siento vértigo o si no siento nada.
Vuelvo bastante moreno, relativamente relajado y un poco raro.
¿Será la edad?
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