jueves, 20 de julio de 2006

Piloto trasero de bicicleta



Hace 9 años se compró un piloto trasero para la bici. De esos modernos de LEDs.

Rojo.

Sólo tenía un botón. Ese botón servía para encenderlo, cambiar de posición fija a intermitente, y apagarlo. No lo compró para usarlo en la bici. Lo compró para decir te quiero.

Supongo que pensarán que es más fácil decirlo de palabra, con una carta, o con flores o con un anillo. Sí, creo que sí, pero a él le salió hacerlo con un piloto trasero de bicicleta. Les explicaré cómo. Era de noche, verano, igual que ahora. Se encontró con la chica menuda y pelirroja. Él tenía una mano dentro de la camiseta, más o menos a la altura del corazón. Se notaba que escondía algo. La miraba fijamente a los ojos. Aproximadamente quince segundos antes de derretirse apretó el botón y la luz roja empezó a parpadear a través de la camiseta. Ella se rió. Y entendió que estaba escuchándole te quiero.

No volvió a usar aquel piloto. Se quedó guardado en un cajón. De vez en cuando lo veía y sonreía. Hace unos días lo recuperó e intentó encenderlo. Las pilas se habían agotado. Las cambió.

Hace ya bastante tiempo que la chica menuda y pelirroja y el chico que decía tequieros con un piloto trasero dejaron de verse, pusieron tierra de por medio. Unos 20 prados..

Hoy en la plaza Mayor ha colocado aquel piloto en su bici y se ha puesto a pedalear rumbo a su casa. La lluvia había obligado a tapar los pianos de las terrazas de Recoletos. En Colón unos adolescentes desgarbados y gimnásticos bailaban hiphop. Luego aceras vacías. Pedalear Madrid un jueves de verano a las 12 de la noche después de la lluvia es una experiencia inolvidable, pensaba. Con un poco de esfuerzo de piernas y la complicidad de la luna puede uno llegar a desconectarse el cerebro para que no haga ruido. Y escuchar, por ejemplo, subiendo Vitruvio, lo que diga el corazón.

"Primero brillé tan fuerte que atravesaba todas las camisetas. Luego me fui vaciando arrinconado como un mueble más. Hoy, con la ayuda de un destornillador y dos baterías AA vuelvo a latir. Es muy probable que con un poco de práctica pueda articular nuevos tequieros."

miércoles, 19 de julio de 2006

Una noche de verano sin sueño

Vuelvo del centro.

Es una noche tórrida.

Madrid duerme o se ha ido de vacaciones, no voy a ponerme a tocar los timbres para averiguarlo.

Riego los claveles chinos de color naranja con la devoción de un monje zen, gordito.

Lo hago completamente desnudo, no tanto por exhibicionismo como por instinto de supervivencia.

Los claveles chinos de color naranja responden al agua que yo les echo estirándose y poniendo sus hojas más verdes y más tersas. Es como si se llenaran de vida al contacto con el agua fresca.

Mis conocimientos de botánica no son muy estensos pero por un momento pienso que no es descabellado pensar que yo pueda comportarme orgánicamente como un clavel chino de color naranja. Más o menos.

Me pongo la manguera encima de la cabeza.

Se me escapa un gritito.

Y en seguida florezco.

A mi manera, claro.

lunes, 17 de julio de 2006

Por no disparar

Decía en un articulo Javier Cercas que él era escritor porque no sabía hacer otra cosa.

Decía que lo era para no volverse loco, para no subirse a una azotea y ponerse a disparar.

Yo no soy ni mucho menos tan escritor como Javier Cercas pero suscribo este pensamiento.

P.D.: A ver si consigo encontrar el maldito artículo del EPS y lo cito como Dios manda.

martes, 4 de julio de 2006

lunes, 3 de julio de 2006

Misterios Sin Resolver I

A media mañana reparo en que no fumo.

Parece una cuestión baladí, pero no lo es.

Porque, además no he fumado nunca.

No estoy seguro de cómo ha afectado este hecho a mi salud pero... ¿cuánto dinero puedo haberme ahorrado por no fumar? Una barbaridad.

Porque un paquete no es caro, pero veinte años fumando... mínimo 3000€.

Y como no tomo copas como un descosido pues, puede que en eso me haya ahorrado otros 2100€.

Siguiendo con el razonamiento me he ahorrado también una pasta en corbatas (jamás uso, jamás usé) y en trajes para ir a currar.

Y en plancha... en plancha un dineral.

Y en las reparaciones del Audi, por no haber tenido Audi.

Y en el amarre, y en el abono al Real Madrid, en la caña de pescar, el curso de buceo, las barajas (tampoco me gusta el mus, nunca he jugado) ahí también me he ahorrado un pastizal. ¿Gemelos de oro o reloj omega? Nada de nada, no tengo reloj de pulsera, mi joyero solo contiene unos cuantos pares de pendientes de mercadillo.

Me he ahorrado la operación de ojos, sigo con mis gafas, también alguna de estética. El mantenimiento de la piscina, que tampoco tengo. El jardín. Y el sueldo del mayordomo. En sueldos de mayordomo me he ahorrado una verdadera pasta.

Pero bueno, habiendo sido tan cauteloso con el dinero y tan austero, por qué no tengo ahora más.

Si me atengo a la realidad circundante debo pensar que el dinero -muy en contra de lo que la lógica pudiera aportar- crece cuando se gasta (no me preguntéis cómo) y mengua si te dedicas a ahorrarlo. Pero no lo puedo defender, es tan descabellado.

Quizá como decía Eduardo Mendoza en boca de Gurb: "los humanos se dividen en dos grupos: los ricos, que nunca pagan; y los pobres, que pagan hasta por respirar".

Si no hubiera empezado con el tabaco, probablemente no estaría ahora aquí atascado. Para que luego digan: no-fumar también es malo.


P.D.: Este dilema inaugura una nueva serie: Misterios Sin Resolver

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...