sábado, 8 de septiembre de 2012

Ella no lo sabe


Se le estaba cayendo la cabeza en la sopa.
.....-Papá, tengo mucho sueño.
.....-Está bien, lávate los dientes y a dormir.
.....-En tu cama ¿vale?
Lo ha dicho con sus penúltimas fuerzas, pero con una precisión emocional de relojero. Por eso he concedido. Que nadie piense que soy un blando.

Yo he recogido, he apagado las luces y he mirado por la ventana del salón: la alfombra de tejados, las luces como cuentas de un collar de brillantes que alguien hubiera desparramado... y el cielo naranja como a mí me gusta. Lo he sentido todo muy grande -los tejados, grandes, las luces grandes, el cielo grande- y a mí muy pequeño. Otros días, mirando lo grande me siento grande, pero hoy me sentía pequeño, muy pequeño, infinitesimal. El catarro, quizás.

He bajado y me he lavado los dientes yo también. He llegado a la cama y allí estaba C. dormida. Con las luces apagadas he levantado el edredón y me he metido. He agradecido su presencia. Porque al lado de una hija un padre pierde los miedos. Se disipan las incertidumbres, se ahuyentan los espectros.
No podía pasarme nada, sus 20 kilos protegían mis 100.
Aunque ella, no lo sabe.

Publicado en a2manos el 25.12.06

lunes, 3 de septiembre de 2012

Palabras que encontré por ahí


Hombre desconocido,

si al pasar, te cruzas conmigo

y tienes ganas de hablarme

¿por qué no habrías de hacerlo?

¿por qué no debería yo hablar contigo?

Walt Whitman 
(traducido por a2manos)



Lunes por la mañana de este nuevo otoño

(digan lo que digan los astrónomos,
el otoño empieza el día que yo me abrigo para dormir)

de este nuevo curso

(nunca he dejado de ir al cole)

de esta nueva vida

(soy un árbol y estoy cambiando de color).

Aunque los humanos nos empeñamos en hacer las cosas complicadas,
en percibir la realidad como un laberinto,
en enfrentarnos a la vida como a un jeroglífico,
la sencillez se nos presenta de golpe y desnuda,
como el agua que suena en las montañas,
como el razonamiento de un niño,
imparable como el sol de la mañana.

O como los versos de Whitman,
si el azar o la vida te trajeron aquí,
y si te apetece,
¿por qué no ibas a charlar un rato conmigo?

domingo, 19 de agosto de 2012

Buscarse la vida


Aquella noche.

Le pedí a la primera estrella fugaz: abundancia.

A la segunda orden y armonía.

A la tercera que no tuviera que esperar mucho.

A la cuarta un toquecito amarillo, original... rizado.

Coloqué, la cámara, abrí el obturador, esperé un minuto o dos y... ¡tachán, tachán!



El cielo me regalo esta preciosa coreografía.



O...

...no me acuerdo muy bien,



quizá no fue así del todo,

quizá le ayudé yo un poco.

Al cielo, quiero decir.

Mira, ¿sabes qué?

Que si el cielo me regala: fenomenal,

y si no, ya me busco yo la vida.


viernes, 17 de agosto de 2012

Prosperar


Me pregunto.

¿Por qué me parecen tan bellos los paisajes inhóspitos, o decadentes, o estériles, o las tres cosas?

¿Será que me seduce la paz que habita en la derrota, o en el fracaso, o en el olvido, o en las tres cosas?

Tienen los brillos del éxito poco interés, o ninguno para este mirón.
A no ser que me dejen cotillear en la trastienda.

En cambio la soledad es una hoja en blanco,
lista para acoger nuevos trazos, promesas nuevas.
semillas, aventuras, o quimeras.

Tiene de bueno la miseria,
que desde ella, es más fácil prosperar.

domingo, 12 de agosto de 2012

A los cabreados, ni agua

A los resentidos, resabiados, impertinentes, agresivos, enfadados, amargados, negativos, diletantes, airados, quejicas, protestones, violentos, rencorosos, vengativos, revanchistas, pesimistas, insolentes, maleducados, groseros, falaces, petulantes, prepotentes, agoreros, marrulleros, intrigantes, ni agua.

Ni con crisis, ni sin ella: ni agua.

domingo, 5 de agosto de 2012

Estrellas fugaces

Hay 2 tipos de personas: los que piden deseos a las estrellas fugaces y los que no.

Yo pertenezco al primer tipo.


Entre los deseos que les pido también los hay de 2 clases:

los que me conceden en el plazo de un mes,

y los que tardan más.

En una ocasión le pedí a una estrella fugaz una sartén antiadherente de tamaño pequeño, para hacer huevos fritos, y al cabo de dos días la tenía.

Otra vez le pedí a una estrella fugaz la paz mundial. Está en ello.

No soy un ingenuo, es mucho más difícil conseguir la paz que una sartén

Incluso para una estrella fugaz.

Nota: Este año esperaré a las Perseidas cantando, será la primera vez. Ya os contaré qué tal me va.

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...