Escucho sin parar desde hace días una canción que me entusiasma... "adónde irán los besos que guardamos, que no damos"... Tengo ganas de besar a todo el mundo... femenino. Uno tiene sus reservas. Tengo ganas, decía, de besar sin parar para que no me caduque un sólo beso. Tengo la sensación de que los besos que se dan tarde ya no son besos, son inútiles.
En estas andaba hoy por la mañana cuando me ha dado por pensar que me han robado una hora. Llena de besos, quizá. Mi reloj pasó de las dos a las tres de la mañana en décimas de segundo. Y el tuyo, aunque no lo cambiaras hasta las cinco de la tarde. Todo lo que pudo pasar en ese tiempo no pasó. Todo lo que nunca hubiera pasado, tampoco. Escribo ahora y me imagino ese niño o esa niña que lloró en la primera milésima de segundo del cambio horario. ¿Cómo le hacen la carta astral? ¿Los astros cambian de hora? Supongo que no, no tienen problemas energéticos. ¿O sí? ¡Yo qué sé! Y mejor que no le hagan la carta astral, que siempre dicen que Capricornio con Leo no funciona. Mienten.
No sentí nada especial. Ni el pelo se me movió por el acelerón hacia la hora siguiente ni mi gin-tonic se consumió ipso facto, ni... No, nada.
Tengo un problema: ¿qué hago con todos los besos que guardo y que debí dar entre las dos y las tres de la madrugada del 26 de marzo de 2006?
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
lunes, 27 de marzo de 2006
sábado, 25 de marzo de 2006
viernes, 24 de marzo de 2006
miércoles, 22 de marzo de 2006
martes, 21 de marzo de 2006
¡Cielos!
Hoy el cielo está blanco. Se lo perdono. Completa y homogéneamente blanco.
Y la ciudad se ha ido colocando, sí, pero le faltan el brillo y el contraste.
Está como una foto vieja, casi diría que está un poco del hígado, porque la veo amarillenta. Vamos, no quería decirlo, pero es el típico día que está más que justificado quedarse en la cama hasta las 12. Te asomas y: hasta que no quitéis esa sábana de ahí yo no salgo.
He ido a mear (o a hacer pis o como se diga) con la intención de volver y meterme en la cama tan ricamente. Y me he asomado al ventanuco que da al otro lado.
Por aquí está azul. Salteado de nubes pero eminentemente azul.
Abro el grifo de la ducha bastante contrariado, me he quedado sin argumentos.
Y la ciudad se ha ido colocando, sí, pero le faltan el brillo y el contraste.
Está como una foto vieja, casi diría que está un poco del hígado, porque la veo amarillenta. Vamos, no quería decirlo, pero es el típico día que está más que justificado quedarse en la cama hasta las 12. Te asomas y: hasta que no quitéis esa sábana de ahí yo no salgo.
He ido a mear (o a hacer pis o como se diga) con la intención de volver y meterme en la cama tan ricamente. Y me he asomado al ventanuco que da al otro lado.
Por aquí está azul. Salteado de nubes pero eminentemente azul.
Abro el grifo de la ducha bastante contrariado, me he quedado sin argumentos.
Mañanas
Hay mañanas en que me levanto y lo quiero todo.
Hay otras en las que me conformo con un vaso de leche y unas pocas galletas.
Hay otras en las que me conformo con un vaso de leche y unas pocas galletas.
jueves, 16 de marzo de 2006
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