No puedo evitar ponerme sentimental el último día del año.
Vosotros no tenéis la culpa pero... bueno, espero que sepáis perdonarme.
La del 31 es la noche más emocionante del año, la gente se reúne para celebrar, aunque para muchos el año que termina ha sido una mierda y nada augura que el que viene no vaya a ser peor. Pero todos nos ponemos guapos, nos damos un atracón, intentamos engullir las uvas al compás, brindamos con los pellejos de las susodichas amontonados en la boca y luego nos entregamos a achuchones y besos con sonrisas y alguna lagrimilla.
Este ritual se repite en la mayoría de las casas y nos llena de júbilo el alma, pero, ¿y la reina de Inglaterra? En estos momentos mis pensamientos se dirigen a la reina de Inglaterra, la pobre.
Ella vivirá esta noche rodeada de su mayordomo, amas de llaves, miembros de la seguridad personal, cocineros, doncellas, perros con pedigrí, algo de familia... pero ¿tendrá el calor humano suficiente? ¿se sentirá querida en una noche como esta? ¿quién achuchará a la reina de Inglaterra, la pobre, cuando el reloj marque las 12 y comience un nuevo año? ¿será un abrazo sincero o meramente protocolario?
Ya lo ven, no puedo evitar ponerme sentimental el último día del año, y acordarme, como en las noticias, de los más desfavorecidos. Espero que aunque la reina de Inglaterra, la pobre, no tenga esta noche un abrazo sincero y efusivo, 2010 le depare un montón de alegrías y cositas buenas, como que se le case un principe o algo.
Y a vosotros también.
Chin chin.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
jueves, 31 de diciembre de 2009
lunes, 28 de diciembre de 2009
2009
Empecé en una cama desde la que se veía ponerse la luna. Convertía en muy poéticos los insomnios.
Luego cambié, y a partir de primavera veo salir el sol. Brochazos de fuego cada mañana.
Me regalaron una brújula. Ella se empeña en señalar el norte y yo en caminar hacia el Sur.
Y una pluma estilográfica amarilla. Que me ayuda a entenderme.
He terminado el año haciendo un curso de patinaje sobre hielo.
Le estoy sacando mucho partido a buscar un equilibrio, resulta muy terapéutico sentirse el más patoso de la pista, caerse, levantarse... En el patinaje sobre hielo la distancia entre la gloria y el desastre es un milímetro, y se recorre en una fracción de segundo.
2010 va a ser un año estrafalario y divertido. Si tú le dejas.
Luego cambié, y a partir de primavera veo salir el sol. Brochazos de fuego cada mañana.
Me regalaron una brújula. Ella se empeña en señalar el norte y yo en caminar hacia el Sur.
Y una pluma estilográfica amarilla. Que me ayuda a entenderme.
He terminado el año haciendo un curso de patinaje sobre hielo.
Le estoy sacando mucho partido a buscar un equilibrio, resulta muy terapéutico sentirse el más patoso de la pista, caerse, levantarse... En el patinaje sobre hielo la distancia entre la gloria y el desastre es un milímetro, y se recorre en una fracción de segundo.
2010 va a ser un año estrafalario y divertido. Si tú le dejas.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Cobarde
sábado, 26 de diciembre de 2009
La parra
Me asomo a la terraza y miro la parra.
No tiene hojas.
Sus ramas están ahí. A la espera. Retorcidas y quietas. Van para acá y para allá, a tontas y a locas.
Hoy.
Es un buen momento para podar.
Prescindir de las que no van a ningún lado y dejar las fuertes.
Limpiar.
Lo haré mañana, que hoy está nevando.
No tiene hojas.
Sus ramas están ahí. A la espera. Retorcidas y quietas. Van para acá y para allá, a tontas y a locas.
Hoy.
Es un buen momento para podar.
Prescindir de las que no van a ningún lado y dejar las fuertes.
Limpiar.
Lo haré mañana, que hoy está nevando.
viernes, 25 de diciembre de 2009
jueves, 24 de diciembre de 2009
Libros
Hay libros que te cambian la vida.
A mí, al menos, hay libros que me han cambiado la vida.
Algunos lo han hecho por la fuerza de las emociones que contenían, por su belleza.
Otros por una suerte de luz del conocimiento, por su verdad.
Este año me he topado con 2 o 3 libros magníficos y con 1 de los que te cambia la vida.
He tenido mucha suerte.
A mí, al menos, hay libros que me han cambiado la vida.
Algunos lo han hecho por la fuerza de las emociones que contenían, por su belleza.
Otros por una suerte de luz del conocimiento, por su verdad.
Este año me he topado con 2 o 3 libros magníficos y con 1 de los que te cambia la vida.
He tenido mucha suerte.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
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Escribiendo en la cama
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