Muchas veces he contado en este blog mi afición a moverme por
Madrid en bici.
Lo hago de día y de noche, por los parques y también por el centro, con mi hija pequeña y también solo.
Cuando comento que voy
en bici por Madrid casi todo el mundo me dice lo mismo: ¿y no te da miedo? Pues sí. Para qué os voy a engañar, me da miedo ir por
Castellana o por
Velázquez, también por la
Gran Vía. Y a veces el miedo me lleva a circular por las aceras y entonces soy yo quien da miedo a la gente mayor, a las señoras...
Madrid es una ciudad maravillosa para moverse en bici. Desde
Plaza de Castilla a la
Puerta del Sol se tarda media hora, la bici va más rápido que el coche y da más gustito y más salud.
Sí, estoy
reivindicando, ya lo sé, pero no siento ningún pudor porque es a favor de una causa justa.

El sábado pasado estaba convocada en Madrid la
4ª marcha Desnudos Frente al Tráfico para pedir más seguridad para los ciclistas, carriles bici por toda la ciudad y en general un compromiso de las autoridades con esta manera de desplazarse limpia y saludable. Y allí me fui.
Fue una verdadera fiesta. El recorrido de
Cibeles al
Palacio Real estuvo genial. El sol de Madrid, la solidaridad y la simpatía de los "mirones" que llenaban las aceras y sobre todo, el "buen rollo" de los participantes hizo de esta experiencia algo emocionante. La consigna que más me gustó (perdón, no me acuerdo del enunciado exacto) fue una que pedía
¡¡carril coche ya!!
¿Y no te daba
vergüenza? No, vergüenza me da conformarme.
Al pasar junto al Senado y ver la
bandera, llevando yo tan poco trapo encima, me sentí orgulloso de esta ciudad y esta sociedad en la que uno puede manifestarse pacificamente, una mañana de sábado, completamente desnudo para pedir valentía y mirar al futuro a quien nos representa.