Paso por la calle Alberto Alcocer de Madrid y, en una valla que rodea una parcela sin construir, me encuentro este cartel.
En seguida mis neuronas empiezan a jugar al ping pong, a hacer equilibrios.
Si no se vende ¿por qué pone el teléfono?
Se me ocurren varias hipótesis:
a) Le gusta charlar con la gente y fardar de que tiene un solar
b) Está haciendo un estudio sociológico sobre los impactos publicitarios
c) En el fondo sí lo quiere vender pero utiliza técnicas de marketing vanguardistas
d) Es un artista conceptual y está rompiendo con la pana
e) Está en terapia y su psiquiatra le ha dicho que no se avergüence de sus contradicciones, que las exhiba, que las comparta...
...y yo pasaba por ahí.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
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Eso te pasa por tener neuronas jugadoras de pimpón.
ResponderEliminarYo las debo tener nadadoras. Porque yo, directamente, habría llamado. (Yo es que veo una piscina con letras... y allá que voy. Ya sabes tú).