Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
martes, 16 de octubre de 2012
Palabras que encontré por ahí
Las fiestas de los pueblos españoles siempre me han resultado alucinantes.
Alucinantes, en el sentido literal.
Cuando estoy dentro me parece que he tomado alguna sustancia alucinógena, muy, muy fuerte.
El desparrame que se produce en ellas es total. Desparrame gastronómico: algodón de azúcar y bocadillo de panceta con calimocho. Desparrame musical: Paquitos chocolateros y shaquiras, cada chiringuito con su música, a todo trapo ¿no podían ponerse de acuerdo y que sonara una cosa sola. Desparrame de hormonas adolescentes: trajes de domingo, trajes de macarra y las camisetas de las peñas, que merecen un post en exclusiva.
Traigo aquí unos desparrames tipográficos, que dan mayor fulgor a este ejemplo paradigmático del márquetin cañí.
Todos los carteles estaban en la misma atracción. Y atracción es lo que tenía el dueño por los vocablos "mola" y "cachondo", atracción fatal.
Astorga, León, España, Agosto de 2012.
¡¡Si Steve Jobs levantara la cabeza!!
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