jueves, 22 de febrero de 2007

Sin título

¿Preguntaba hace unos cuantos post si somos lo que mostramos o somos lo que escondemos?

No acompañó la fortuna esta vez, porque no se lanzaron los comenteros a contestar, y nos quedamos sin su buen tino. No pasó de 3 el marcador.

Hizo lomix de la excepción que confirma la regla con su "somos como nos leen".

Pero unos nos leen así y otros asao. ¿Será entonces que somos múltiples? ¿o que somos cambiantes?

miércoles, 21 de febrero de 2007

El orgullo

Me dijo mi amigo: tenemos una gran ventaja, compañero, y es que carecemos de orgullo. Eso nos hace fuertes.

Me fui a casa con el soniquete convertido en flujos eléctroquímicos en la anatomía que cuando caminamos se sitúa más arriba del cuello.

Soy bastante serpiente para estas digestiones, por eso, dos semanas después llegué a una conclusión. No, no me atrevo a tanto, diré, mejor, que llegué a un enunciado alternativo.

Pienso que no es que nos falte el orgullo, sino que no usamos el modelo básico, el típico, el de llevar la frente bien alta, responder a las agresiones leves con virulencia, rasgarnos las vestiduras por un quítame allá esas pajas...

No. Gastamos un orgullo más enrevesado, un orgullo paciente, de calado. Un orgullo que no necesita comer palomitas todos los días, que prefiere brillar muy de vez en cuando bajo las luces correctas. No sé cómo explicarlo, quizá consiste en que aunque te pongas de rodillas, la cabeza a los efectos relevantes, te queda por encima.

martes, 20 de febrero de 2007

lunes, 19 de febrero de 2007

No me saques de dudas

"No, no me cuentes lo malo. Déjame así. Lo que veo me gusta. Lo que intuyo, todavía más. No tienes ninguna necesidad de sacarme de dudas. ¿Por qué no va a ser verdad lo que encuentro
cuando cierro los ojos, y a olfato y piel me acerco a ti? Si aun así decides hablar, será bajo tu responsabilidad."


Fragmento de la película Le mie parole de Massimo Pollerdini

sábado, 17 de febrero de 2007

Una historia larga

En un rincón de la cocina, un 22 de diciembre de hace ya tres años, encontré un disco que había dejado él. Lo puse. En fin. Lo volví a poner y a poner y a poner... Él me lo descubrió. Después caminé yo solo y encontré (esperé) esto.

viernes, 16 de febrero de 2007

jueves, 15 de febrero de 2007

Coincidencias

Esa mano me entiende
me escucha
me escribe fácil y sin
saltarse renglones.

Esos tachones y ese
empezar otra vez.
Esa mano me lee
cuando ni siquiera
he volcado tinta
en el teclado. Así
es esa mano que
escribe lo que uno
aún no ha tocado.

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...