Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
jueves, 12 de febrero de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
Donde habita el olvido
Cuando se despertó no recordaba nada de la noche anterior,
"demasiadas cervezas" dijo al ver mi cabeza al lado de la suya en la almohada...
Y la besé otra vez, pero ya no era ayer sino mañana y un insolente sol
como un ladrón, entró por la ventana.
El día que llegó tenía ojeras malvas y barro en el tacón.
Desnudos, pero extraños, nos vio, roto el engaño de la noche, la cruda luz del alba.
Era la hora de huir y se fue sin decir: "llámame un día"
Desde el balcón la vi perderse en el trajín de la Gran Vía.
Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido,
Una vez me contó un amigo común, que la vio donde habita el olvido.
La pupila archivó un semáforo rojo, una mochila, un peugeot
Y aquellos ojos miopes, y la sangre al galope por mis venas,
y una nube de arena dentro del corazón y esta racha de amor sin apetito.
¡Los besos que perdí por no saber decir: te necesito!
Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido,
Una vez me contó un amigo común, que la vio donde habita el olvido.
J. Sabina
"demasiadas cervezas" dijo al ver mi cabeza al lado de la suya en la almohada...
Y la besé otra vez, pero ya no era ayer sino mañana y un insolente sol
como un ladrón, entró por la ventana.
El día que llegó tenía ojeras malvas y barro en el tacón.
Desnudos, pero extraños, nos vio, roto el engaño de la noche, la cruda luz del alba.
Era la hora de huir y se fue sin decir: "llámame un día"
Desde el balcón la vi perderse en el trajín de la Gran Vía.
Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido,
Una vez me contó un amigo común, que la vio donde habita el olvido.
La pupila archivó un semáforo rojo, una mochila, un peugeot
Y aquellos ojos miopes, y la sangre al galope por mis venas,
y una nube de arena dentro del corazón y esta racha de amor sin apetito.
¡Los besos que perdí por no saber decir: te necesito!
Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido,
Una vez me contó un amigo común, que la vio donde habita el olvido.
J. Sabina
domingo, 8 de febrero de 2009
Crisis
¿No se quejan los agricultores de que prefieren tirar la producción o regalarla que darla tirada de precio a los intermediarios? Eso quiere decir que comida tenemos de sobra.
Tenemos las casas porque, aunque no podamos pagarlas, los bancos no las quieren para nada si no se pueden vender y no, no es fácil venderlas.
Tenemos más ropa en los armarios de la que nos hace falta para muchos inviernos y veranos. Sólo que tendremos que cuidarla.
La gasolina está cara pero como nos hemos quedado sin trabajo (o con muy poco) tampoco nos va a hacer falta el coche todos los días, así nos durará 15 años en vez de 4.
Tenemos muchos más libros, cedés y películas de las que podamos disfrutar aunque dedicásemos 4 horas al día el resto de nuestra vida. Tenemos el sol, el aire, las playas, las montañas, las caricias, los besos... los caminos transitados y los por descubrir. ¿Quién no tiene una bici? Arréglala, hombre.
Los hijos, los amigos, la familia y tiempo para charlar con ellos. Tardes incluso para escuchar a la abuela.
Los artistas y su arte nunca han resultado especialmente caros, así que también tendremos entretenimiento. Museos para ir a mirar, teatros para escuchar...
Yo no veo la crisis por ningún lado.
Crisis, what crisis?
Tenemos las casas porque, aunque no podamos pagarlas, los bancos no las quieren para nada si no se pueden vender y no, no es fácil venderlas.
Tenemos más ropa en los armarios de la que nos hace falta para muchos inviernos y veranos. Sólo que tendremos que cuidarla.
La gasolina está cara pero como nos hemos quedado sin trabajo (o con muy poco) tampoco nos va a hacer falta el coche todos los días, así nos durará 15 años en vez de 4.
Tenemos muchos más libros, cedés y películas de las que podamos disfrutar aunque dedicásemos 4 horas al día el resto de nuestra vida. Tenemos el sol, el aire, las playas, las montañas, las caricias, los besos... los caminos transitados y los por descubrir. ¿Quién no tiene una bici? Arréglala, hombre.
Los hijos, los amigos, la familia y tiempo para charlar con ellos. Tardes incluso para escuchar a la abuela.
Los artistas y su arte nunca han resultado especialmente caros, así que también tendremos entretenimiento. Museos para ir a mirar, teatros para escuchar...
Yo no veo la crisis por ningún lado.
Crisis, what crisis?
sábado, 7 de febrero de 2009
Cretino
A veces despreciamos lo que nos han regalado. El padre, el amigo, el amante o el destino. El regalo puede ser la vida misma, el tiempo, los cuidados, el cariño... o un bolígrafo bonito. Lo despreciamos por la sencilla razón de que lo tenemos, de que fue casual el conseguirlo. Y haciéndolo nos despreciamos a nosotros mismos y la mezquindad es doble. Estos actos delatan la pobreza de nuestro espíritu. Despreciamos el abrazo, la sonrisa, la palabra, el guiño. Son esos días que nos creemos acreedores de todo lo humano y lo divino. Nos da alguien su todo y el todo del todo nos parece ínfimo. Es normal, es humano, es comprensible, es excusable, ser un día o dos, un estúpido, un cretino.
jueves, 5 de febrero de 2009
7
Yo no soy muy de listas, no me parezco al personaje de Hornby en la novela Alta Fidelidad. Pero hoy, según salía del metro, con mi tos y mi bufanda: dime 10 momentos muy dulces de lo que va de año que no tengan nada que ver con pastelerías.
Me ha dado rabia, porque, siendo disfrutón, sólo he encontrado 7.
Me ha dado rabia, porque, siendo disfrutón, sólo he encontrado 7.
martes, 3 de febrero de 2009
Te desnudas igual que si estuvieras sola...
Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!
Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.
¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)
J. Sabines
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!
Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.
¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)
J. Sabines
Libros
A veces alguien muy cercano que te leía como un libro abierto, de repente, notas que no te capta.
Por las cosas que dice o hace.
Se abren varias posibilidades: que lo haya cogido del revés, que tenga poca luz y no vea bien las letras o que esté tan empeñado en un final concreto que no deje a las palabras impresas contar su historia.
Por las cosas que dice o hace.
Se abren varias posibilidades: que lo haya cogido del revés, que tenga poca luz y no vea bien las letras o que esté tan empeñado en un final concreto que no deje a las palabras impresas contar su historia.
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