Paso por la calle Alberto Alcocer de Madrid y, en una valla que rodea una parcela sin construir, me encuentro este cartel.
En seguida mis neuronas empiezan a jugar al ping pong, a hacer equilibrios.
Si no se vende ¿por qué pone el teléfono?
Se me ocurren varias hipótesis:
a) Le gusta charlar con la gente y fardar de que tiene un solar
b) Está haciendo un estudio sociológico sobre los impactos publicitarios
c) En el fondo sí lo quiere vender pero utiliza técnicas de marketing vanguardistas
d) Es un artista conceptual y está rompiendo con la pana
e) Está en terapia y su psiquiatra le ha dicho que no se avergüence de sus contradicciones, que las exhiba, que las comparta...
...y yo pasaba por ahí.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
martes, 9 de octubre de 2012
domingo, 7 de octubre de 2012
Gente sin sueños
Esta tarde el cielo de Madrid es vehemente. apasionado.
Está lleno de nubes que se persiguen unas a otras.
La tormenta ha borrado el verano de golpe, llenando los cristales de gotitas.
Miro esas carreras de nubes a través de los cristales caleidoscópicos de mi ventana. Y, de repente, la piel de la realidad tiene una cualidad dulce, parecida a la de los sueños.
Hay gente sin sueños, según me han dicho.
Vaya, qué mala suerte.
Está lleno de nubes que se persiguen unas a otras.
La tormenta ha borrado el verano de golpe, llenando los cristales de gotitas.
Miro esas carreras de nubes a través de los cristales caleidoscópicos de mi ventana. Y, de repente, la piel de la realidad tiene una cualidad dulce, parecida a la de los sueños.
Hay gente sin sueños, según me han dicho.
Vaya, qué mala suerte.
jueves, 4 de octubre de 2012
9 cosas importantes (hoy)
Ir, siempre ir.
Las tintas diferentes.
Las olas a compás.
Los papeles y su piel.
El pescado crudo.
Las flores, su discurso.
Aprender.
El ritmo.
Las alturas, para mirar.
Las tintas diferentes.
Las olas a compás.
Los papeles y su piel.
El pescado crudo.
Las flores, su discurso.
Aprender.
El ritmo.
Las alturas, para mirar.
lunes, 1 de octubre de 2012
Los que piden, los que dan
Sólo hay dos tipos de personas: los que piden y los que dan.
Los generosos y los rácanos.
Hablo de caricias, sonrisas, saludos, palabras, tiempo, canciones, dibujos y también, también hablo de cosas materiales como la propia casa, la comida, el balón o el cortacésped.
En otro sitio los llaman acreedores y deudores.
Son dos actitudes ante la vida opuestas. Algunos son acreedores puros, otros son deudores puros y la mayoría... tenemos momentos. Podemos desempeñar un rol u otro en función del momento. Por ejemplo: a los hijos les damos, y a los padres, casi siempre, les pedimos.
Cuando ves su nombre en la pantalla del móvil, si te apetece cogerlo, esa persona es de los que dan. Si no te apetece tanto, probablemente es de los que piden.
Los generosos y los rácanos.
Hablo de caricias, sonrisas, saludos, palabras, tiempo, canciones, dibujos y también, también hablo de cosas materiales como la propia casa, la comida, el balón o el cortacésped.
En otro sitio los llaman acreedores y deudores.
Son dos actitudes ante la vida opuestas. Algunos son acreedores puros, otros son deudores puros y la mayoría... tenemos momentos. Podemos desempeñar un rol u otro en función del momento. Por ejemplo: a los hijos les damos, y a los padres, casi siempre, les pedimos.
Cuando ves su nombre en la pantalla del móvil, si te apetece cogerlo, esa persona es de los que dan. Si no te apetece tanto, probablemente es de los que piden.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Bailarina
C. tiene casi 14 años.
Camina por la vida, ligera, como una bailarina.
A veces, sin previo aviso, todos los cielos del mundo se cubren, se ponen grises, luego negros, y llueven a través de sus ojos de niña.
Qué poco puedo hacer yo para parar esas tormentas.
Recogerla, esperarla, abrazar... soplar susurros leves que sequen los senderos de sus lágrmas, que la empujen a caminar otra vez, que le revuelvan el pelo.
Y mirar, alelado, que se aleja,
poco a poco, viento del Sur,
con los sueños en orden y las hormonas no,
pisando la vida, ligera, como una bailarina.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Ella no lo sabe
Se le estaba cayendo la cabeza en la sopa.
.....-Papá, tengo mucho sueño.
.....-Está bien, lávate los dientes y a dormir.
.....-En tu cama ¿vale?
Lo ha dicho con sus penúltimas fuerzas, pero con una precisión emocional de relojero. Por eso he concedido. Que nadie piense que soy un blando.
Yo he recogido, he apagado las luces y he mirado por la ventana del salón: la alfombra de tejados, las luces como cuentas de un collar de brillantes que alguien hubiera desparramado... y el cielo naranja como a mí me gusta. Lo he sentido todo muy grande -los tejados, grandes, las luces grandes, el cielo grande- y a mí muy pequeño. Otros días, mirando lo grande me siento grande, pero hoy me sentía pequeño, muy pequeño, infinitesimal. El catarro, quizás.
He bajado y me he lavado los dientes yo también. He llegado a la cama y allí estaba C. dormida. Con las luces apagadas he levantado el edredón y me he metido. He agradecido su presencia. Porque al lado de una hija un padre pierde los miedos. Se disipan las incertidumbres, se ahuyentan los espectros.
No podía pasarme nada, sus 20 kilos protegían mis 100.
Aunque ella, no lo sabe.
Publicado en a2manos el 25.12.06
lunes, 3 de septiembre de 2012
Palabras que encontré por ahí
Hombre desconocido,
si al pasar, te cruzas conmigo
y tienes ganas de hablarme
¿por qué no habrías de hacerlo?
¿por qué no debería yo hablar contigo?
Walt Whitman
(traducido por a2manos)Lunes por la mañana de este nuevo otoño
(digan lo que digan los astrónomos,
el otoño empieza el día que yo me abrigo para dormir)
de este nuevo curso
(nunca he dejado de ir al cole)
de esta nueva vida
(soy un árbol y estoy cambiando de color).
Aunque los humanos nos empeñamos en hacer las cosas complicadas,
en percibir la realidad como un laberinto,
en enfrentarnos a la vida como a un jeroglífico,
la sencillez se nos presenta de golpe y desnuda,
como el agua que suena en las montañas,
como el razonamiento de un niño,
imparable como el sol de la mañana.
O como los versos de Whitman,
si el azar o la vida te trajeron aquí,
y si te apetece,
¿por qué no ibas a charlar un rato conmigo?
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