jueves, 7 de septiembre de 2006

De cintura para arriba

Me siento a escribir un post y noto que me miráis por encima del hombro.

Sí, tú, el postero.

Y noto la responsabilidad de hacerlo bien. Aunque no tenga ni idea de qué es "hacerlo bien". Ya están los posteros y la responsabilidad.

Pero llegan también algunos de los escritores que me gustan, y miran de soslayo (a toda velocidad miro en el diccionario "soslayo", intentado que ninguno se dé cuenta, no lo consigo a tenor de las risitas).

La habitación es pequeña, en Madrid hace calor... ¡somos demasiados aquí juntos! Me corre el sudor por la frente, los dedos no se mueven encima del teclado. Siento agotamiento y soledad. Concretamente el agotamiento y la soledad propios del escritor. Para quien no los conozca, diré que este agotamiento y esta soledad son como los normales de toda la vida pero edulcorados, aburguesados, contrachapados y memos. Un escritor no suele estar solo, se rodea de gente constantemente. En segundo lugar los escritores trabajan bastante poco, ¡por qué iban a estar agotados!. Son sentimientos un poco de cartón piedra, exagerados y falsos, pero según estaba la habitación de gente... esos sentimientos entran y agobian, no sirven para otra cosa pero agobian.

Suena el timbre.

Es un antiguo profesor de literatura del instituto. El que me puso sobresaliente en aquella redacción. Que pasaba por aquí... pienso notefastidia y digo encantado, pase.

Voy a cerrar la puerta y aparecen mi padre, unos tíos, y el abuelo que escribió una novelita de joven. Recupero mi sitio delante del ordenador a duras penas. Voy a darle a la primera tecla cuando noto el aliento de todos vosotros en la nuca y el dedo no consigue alcanzar el plástico. Así que me levanto y os mando a todos a tomar viento fresco (a sabiendas de que eso, esta precisa noche, en Madrid, plena ola de calor, es imposible). Os habéis ido a regañadientes, unos más que otros, y yo me he puesto un vaso grande de agua (que en mi relato aparecerá como güisqui).

Ya estoy listo.

Solo.

Pero como empecé el día de currante, seguí de aficionado al bricolaje y acabé de padre.... no sé, estoy cansado y se me cierran los ojos. Y es una pena porque liberado de vuestras miradas empezaba a sentirme pleno y se me ocurrían muchas cosas. Alguna de ellas incluso ingeniosa.

Hace calor.

Y estoy desnudo de cintura para arriba. Esto no lo había dicho.

2 comentarios:

  1. solo se atraen las piezas de un rompecabezas cuando la imagen lo requiere....la imagen...solo es un recuerdo....solo es información..imperceptible información....

    ResponderEliminar
  2. ¿y por qué no de descubres de cintura para abajo? ¿es que ahí no se suda en Madrid o eres muy tímido?

    ResponderEliminar

¡Muchas gracias por comentar!

Mudanza

Han pasado 7 años y pico desde que nació a2manos . Y ha sido una de las experiencias más emocionantes de mi vida. Auténtica, arriesgada...