Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
miércoles, 20 de septiembre de 2006
Postal
Todo era propicio. Cerca el mar, lejos el pueblo, cerca el cerco de dos soledades que se desmoronan, se oyó el tintineo de un campanario, después de excitante silencio nos dejamos de risas y miradas. ¡Y nos pusimos a pecar como ángeles!
Gracias. Hay que detenerse de vez en cuando en algún poema.
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