Llega sin avisar.
La casa está desordenada. Huele a trinchera, a animal. La ropa sucia y la ropa limpia amontonadas.
"Si yo fuera tú, me querría". Se lo digo por si cuela.
"Déjanos tu nombre y tu teléfono, ya te llamaremos", contesta.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
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Escribiendo en la cama
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Las casas donde se vive, donde hay vida; son así. Lo otro son escaparates. Para MON MAISON, prensa del páncreas o similares.
ResponderEliminarUna vez me tenía que visitar una “comisaria” de exposiciones para ver mi trabajo fotográfico, una “buen amigo” me dijo, -“no te preocupes no hagas la cama hace mas artista y cítala por la mañana así parece que no trabajas”.