Retorno a las melancolías,
pero estoy de paso.
Me gustan esas nieblas que envuelven Madrid.
La ciudad se vuelve pudorosa de repente.
Se envuelve en gasas vaporosas.
H2O.
Fría y distante.
Y yo paso por ella,
me deja mirarla pero no me deja entrar.
Son las nieblas: las de la ciudad o las del alma.
Los del norte están acostumbrados,
o resignados, según el caso.
Los del Sur retornamos a ellas de vez en cuando,
las disfrutamos por hermosas, por misteriosas
y porque ssbemos que estamos de paso.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
jueves, 6 de diciembre de 2007
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