sábado, 11 de febrero de 2006

Oficios Fascinantes XI

El equipo de mantenimiento de un parque de atracciones está formado por un Ingeniero Jefe, que es el que da la cara cuando viene una inspección o descarrila un coche en la montaña rusa, y un equipo de diez técnicos que estudiaron FP de la rama automoción y luego trabajaron en distintos talleres; para admitirlos se valora especialmente que hayan trabajado el tunning. Porque, qué es un parque de atracciones sino la Meca del tunning.

En cambio el tipo que se encarga de arreglar y tener a punto el tiovivo es un trabajador especializado, especializado en tiovivos, claro. Nunca se ha montado en La Lanzadera, ni en la Sideral Spider, ni le atrae lo más mínimo la Casa del Terror.

El Arreglador de Tiovivos viene de una larga estirpe de veterinarios: su bisabuelo era veterinario, su abuelo era veterinario, su padre era veterinario... pero a él, aún gustándole los animales, no le apetecía hacer una carrera que laboralmente acaba en meter el brazo a las vacas por el culo hasta el hombro o peinar caniches y consolar a niños pijines porque se les ha muerto el gato.

El Arreglador de Tiovivos es un hombre sensible con convicciones metafísicas muy arraigadas. Siempre tuvo una concepción de la naturaleza cíclica: "todo da vueltas y todo vuelve al final al lugar que debe", holística: "todos los seres y objetos de la Creación tienen su sitio y viven en armonía. Y eso incluye a los caballos, las ambulancias, los leones y las motos de policía". Y en la que el ser humano cumple una función lúdica, según sus propias palabras "venimos al mundo a dar unas cuantas vueltas disfrutando de esa naturaleza con respeto, durante un tiempo limitado y orbitando alrededor de un eje". El eje para unos es Dios (si tiene dorados y espejos), para otros la verdad (si está chapado en madera noble) y para los más austeros intelectualmente, una barra de hierro.

En el gremio de los Arregladores de Tiovivos hay básicamente dos sectores: los nómadas y los sedentarios. Como en el gremio de las pelusas. Los sedentarios tienen contrato fijo con un Parque de Atracciones concreto y los nómadas van de feria en feria.

Al Arreglador de Tiovivos lo llama el dueño de la atracción el primer día que tiene que montarla para que le diga cómo colocar los cachivaches. Esto es fundamental para que el conjunto tenga equilibrio. Entre la cebra y el león siempre hay que poner al menos un caballo. No es que vaya a pasar nada pero quien evita la ocasión... Los caballos tienen que alternar los colores, no se puede poner a todos los castaños juntos. El coche de bomberos, las motos de policía (que van en paralelo y jamás se separan) y la ambulancia tienen que formar un triángulo, porque los tres tienen sirena. Bueno, el coche de bomberos tiene campana pero para el caso es lo mismo. Quedan además el platillo volante, la olla de los caníbales y la lancha, que tienen una idiosincrasia especial. Pero el elemento favorito del Arreglador de Tiovivos es el trineo arrastrado por dos cisnes, porque es un romántico empedernido y comparte esa predilección con las niñas de primera comunión.

No es muy frecuente, pero a veces recibe una llamada de emergencia porque un caballo no quiere levitar al compás, o el 4x4 se ha dejado las largas y molesta... entonces se desplaza y, con rigor profesional y cariño, pone las cosas en su sitio.

El Arreglador de Tiovivos tiene por amuleto una ficha de plástico azul con la inscripción "vale 1 viaje" que siempre lleva en el bolsillo, y cuando las cosas van mal la aprieta fuerte con la mano. Él sabe que es un hombre de edad, sabe que dentro de un tiempo notará que la cosa empieza a girar más despacio, sabe que después se detendrá con un leve chirrido. Y él esperará a que suene la sirena para bajarse.

viernes, 10 de febrero de 2006

Tarde libre

Esta tarde me la he dado libre. Para digerir algunas tristezas pequeñas.
Qué suerte que soy mi jefe.
Las tardes de permiso me entrego a leer, o me pierdo por las calles o escucho música como debe hacerse, sin fregar ni conducir al mismo tiempo.
Ya ves, las ventajas del autónomo. La desventaja es que esta tarde, por supuesto, no me la pagan.

Después de saborear unas cuantas páginas de Hombre Lento de Coetzee doy un paseo por la blogosfera. Peregrino a La Petite Claudine para estar a la última de la última y descubro que la autora de mi blog favorito se llama en persona Marta, y que aparte de ser modernísima, cultísima y lo más de lo más del blog, tiene sentimientos. Me enternezco, normal. Me ha sorprendido leer un post muy personal en una chica que yo consideraba distante y fría como Alaska.

No suelo leer los comentarios, pero esta vez no me he podido resistir. Y así he descubierto que una idea que me rondaba últimamente tiene nombre "la crisis del blogger". Que es el qué-me-está-pasando-que-no-tengo-ganas-de-ná de toda la vida pero aplicado al blog.

Luego he pasado por micabeza.com a ver un rollo patatero de escritor por internet que no se ha enterado de que Bukowsky sólo hay uno y a ti te encontré en la calle. He ido porque lo denostaba La Petite Claudine y lo ensalzaba Nacho Escolar. Pasa tú, a ver qué te parece.

Y al final he llegado a una página maravillosa que a la otra mano sé que le gustará más respeto que soy tu madre.

Me ha venido bien la tarde libre.

jueves, 9 de febrero de 2006

Palabras

Se parecen demasiado las palabras manicomio y matrimonio.
No creo que sea casual.
Se parecen demasiado las palabras pareja y pereza.

Cuando los lobos aúllan a la luna llena ¿lloran o le dicen piropos?

La tristeza y el cansancio, aunque no tengan grafías parecidas, tienen síntomas comunes.

"Me pones muy tierna" le dijo la magdalena al vaso de leche.

No es que sea malo, es mi instinto de supervivencia.

Se parecen mucho las palabras amor y humor.
No creo que sea casual.
Se parecen muchísimo las palabras pena y pene.
Pero eso no sé porqué es.

Gas Natural

Hace sólo un rato, pero me ha dejado impactado.

Aparco el coche y al coger el abrigo del asiento de atrás se me acerca un operario de Gas Natural. Yo no leo el oficio de la gente en los ojos, pero sí en las chaquetillas grises; ponía Gas Natural. Arrastraba una caja de herramientas de ésas con ruedas, tan chulas.

Sin mediar un hola me dice: va bien la zafira, ¿eh?. Yo muevo la cabeza con aquiescencia. Y sigue: yo me acabo de comprar una igualita que ésta. Pero en gris metalizado. Se asoma al interior: Ah, no, el cuadro de mandos de la mía es más moderno. Y cómo tira ¿eh?. La mía es 1900 y 120 caballos. ¿Hace cuánto que la tienes? -sin esperar respuesta- a mí me la han dado la semana pasada, fíjate, antes tenía un escort.

Se me ocurre que podría decirle un muy-bien-machote ¿me acompañas a por el pan o te quedas aquí mirando "la zafira"? pero no me sale. ¿Los cristales tintados traseros cuánto te han costado?. Venían de serie, digo yo. Yo se los quiero poner, porque hace que se vea menos lo de dentro -hace el gesto de mover los dedos como una montaña rusa, el sinónimo en gestual de choricear-. Veintidosmil euros me ha costado, que tampoco es tanto para lo que trae, y cómo anda... Ni corto ni perezoso saca el móvil y ¡¡me enseña varias fotos de su nuevo coche!! En la pantalla de un móvil no se aprecia bien la calidad del vehículo. Se disculpa por ello. Para compensarlo me explica los ángulos desde los que están tomadas y algunas otras circunstancias. Y también reconoce que están un poco pasadas de luz. ¿Qué coño hago yo mirando las fotos del móvil de un operario de Gas Natural?

....- ¿A ti cuánto te costó? me dice.
Claro, por una lado pienso que alguien puede estar con la caldera rota en casa, sin agua caliente esperando a que este gañán descubra las siete diferencias entre su coche y el mío, pero por otro... es tan fácil ayudar a cruzar a una viejecita como hacer feliz a este buen hombre. Y hoy no he hecho la buena obra del mes.
.......- Pues a mí me costó veinticuatromil, fíjate tú, y es el modelo antiguo, y eso que tenía un colega en el concesionario que me avisó de que había una buena oferta.
El operario esboza una sonrisa de oreja a oreja, se le nota orondo de felicidad.
.......- ¡¡No jooooooodas!!.
Vamos que ahora mismo ha tenido un subidón de autoestima importante, pero cuando llegue al bar y se lo cuente a los compañeros...

Las manos de Bogart

miércoles, 8 de febrero de 2006

Cita

"Conviene no fiarse de los artistas e intelectuales que afirman luchar por un mundo mejor; ellos saben mejor que nadie que si el mundo mejorara se quedarían sin empleo"

Oigo girar los motores de la muerte. Roger Wolfe

La mano que se pinta

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...