- ¿Has besado alguna vez a un conductor de autobús? le pregunté.
- ¿En marcha?.
- ¿Has dormido alguna vez en un parque?
- De bomberos.
Se rió como quien se zambulle en una piscina. Con desparpajo. Sin bañador. Y yo me quedé mirándola, ya en silencio, dejándome empapar por la lluvia de su risa. Acabó llevándose la mano a la boca, por un acceso de pudor o para velar la infinita atracción que provocaba su boca.
-Sabes que te estuve esperando ¿verdad?
. No era a mí, era a esta otra.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
miércoles, 17 de mayo de 2006
martes, 16 de mayo de 2006
Mano de Noche
Nos manda Ja esta mano nocturna.Muchas gracias.
Nos gusta recibir manos.
Animaos comenteros. Serán, como ésta, manos bienvenidas.
lunes, 15 de mayo de 2006
Paul Auster
Reconozco que al principio me desconcertaba. Con Trilogía de Nueva York pensé que no escribía mal el chico pero ¿hacían falta tantas páginas para contar eso? Luego fui cayendo una y otra vez en sus manos. Con El libro de las Ilusiones le concedí un puesto vitalicio en mi olimpo particular de escritores. Tombuctú le confirmó el puesto y ahora me quedan 20 páginas de Brooklyn Follies, está todo el pescado vendido y yo me he parado en seco. Como con la última cucharada de la tarta... me da pena que se acabe.
viernes, 12 de mayo de 2006
La ropa
Tengo camisas para días normales y tengo camisas para días especiales.
Y pienso que no son los días los que determinan qué tipo de camisa usar.
Muy al contrario es la camisa quien decide cómo va a ser el día.
Por eso en días raros elijo cuidadosamente lo más nuevo, lo más estilizado.
Y los días que amanecen buenos y especiales... esos da igual qué diablos te pongas.
Y pienso que no son los días los que determinan qué tipo de camisa usar.
Muy al contrario es la camisa quien decide cómo va a ser el día.
Por eso en días raros elijo cuidadosamente lo más nuevo, lo más estilizado.
Y los días que amanecen buenos y especiales... esos da igual qué diablos te pongas.
Oficios Fascinantes XI
Desde pequeño soñaba con ser Administrador de Fincas. Y en los recreos mientras unos corrían, otros jugabamos a las canicas y los más avispados a los médicos, él se iba a un rincón con dos de los niños más sositos del colegio y les hacía recibos.
A los trece nos juntábamos en el garaje de alguno y haciendo girar una botella pasábamos la tarde a verdad o beso. La "verdad" siempre era ¿Quién te gusta? y el beso siempre se lo queríamos dar a Noelía. Manolo, que en aquel tiempo era el único del colegio (incluídos los profesores) que tenía tarjetas de visita, se juntaba con otros tres y jugaban interminables partidas de monopoli. Habían escrito sus propias reglas como por ejemplo que estaba permitido irse al baño en grupos de dos o mán para sobornarse o hacer chanchullos para arruinar a uno que dejaban sólo.
Cuando el profesor preguntó qué hecho luctuoso había ocurrido en 1939 cambiando la vida de nuestos vecinos europeos él levanto la mano: ¿una derrama? No nos reímos. No entendíamos. El profesor se quedó estupefacto, no reaccionó. Sonó la campana y salimmos al recreo. Luis, que era el más avispado porque tenía un hermano cuatro años mayor, nos aclaró las cosas: una derrama era correrse, pero dicho en plan fino.
A los trece nos juntábamos en el garaje de alguno y haciendo girar una botella pasábamos la tarde a verdad o beso. La "verdad" siempre era ¿Quién te gusta? y el beso siempre se lo queríamos dar a Noelía. Manolo, que en aquel tiempo era el único del colegio (incluídos los profesores) que tenía tarjetas de visita, se juntaba con otros tres y jugaban interminables partidas de monopoli. Habían escrito sus propias reglas como por ejemplo que estaba permitido irse al baño en grupos de dos o mán para sobornarse o hacer chanchullos para arruinar a uno que dejaban sólo.
Cuando el profesor preguntó qué hecho luctuoso había ocurrido en 1939 cambiando la vida de nuestos vecinos europeos él levanto la mano: ¿una derrama? No nos reímos. No entendíamos. El profesor se quedó estupefacto, no reaccionó. Sonó la campana y salimmos al recreo. Luis, que era el más avispado porque tenía un hermano cuatro años mayor, nos aclaró las cosas: una derrama era correrse, pero dicho en plan fino.
miércoles, 10 de mayo de 2006
El papelito
Nunca se lo perdonaré a mi padre.
Yo hice un papelito en La Guerra de las Galaxias de George Lucas. No lo sabe casi nadie. Sin texto. Iba metido en uno de los soldados malos, los del traje blanco. No veas si daba calor el maldito traje.
Como a mitad de la película hay una escena en la que acompaño a Darth Vader, yo soy el de la derecha. Muevo ligeramente el pie. Era para que mi madre me reconociera. Ella se gastó un pastón en los cursos de interpretación y ese gesto era una especie de pequeño homenaje. Mi madre se lo dijo a todas sus amigas y en mi pueblo, en Wisconsin, cuando se acercaba esa escena se podía oír en el cine: "mira, mira, mira" (en inglés: "look, look, look")
A Carrie Fisher, que hacía de Leia, le gustaba fumar. Mucho. Un día se le fue la mano con los porros, se desinhibió y le espetó a Lucas: "te vas a meter las dos caracolas por el culo". "En inglés: "get both conchs deep in your asshole". Literal, lo juro. Se refería al peinado.
Yo estuve allí. En una película que batió todos los records. Me habría gustado hacer de Darth Vader, porque me sienta mejor el negro que el blanco, pero no pudo ser.
El único recuerdo amargo se lo debo a mi padre. Y hasta que la peli no llevaba un mes en cartel no me di cuenta. Os diré por qué. Cuando pasé el casting (pedían danza, esgrima, claqué, acrobacia, mirada sensual y cantar algo, ya me dirás tú pa´qué) me ofrecieron de sueldo un fijo de 3500$ o un 0,001% de la recaudación. Yo tenía apenas 18 años así que llamé a mi padre: "No seas tonto hijo, no te dejes engatusar, más vale pájaro en mano que ciento volando"
Yo hice un papelito en La Guerra de las Galaxias de George Lucas. No lo sabe casi nadie. Sin texto. Iba metido en uno de los soldados malos, los del traje blanco. No veas si daba calor el maldito traje.
Como a mitad de la película hay una escena en la que acompaño a Darth Vader, yo soy el de la derecha. Muevo ligeramente el pie. Era para que mi madre me reconociera. Ella se gastó un pastón en los cursos de interpretación y ese gesto era una especie de pequeño homenaje. Mi madre se lo dijo a todas sus amigas y en mi pueblo, en Wisconsin, cuando se acercaba esa escena se podía oír en el cine: "mira, mira, mira" (en inglés: "look, look, look")
A Carrie Fisher, que hacía de Leia, le gustaba fumar. Mucho. Un día se le fue la mano con los porros, se desinhibió y le espetó a Lucas: "te vas a meter las dos caracolas por el culo". "En inglés: "get both conchs deep in your asshole". Literal, lo juro. Se refería al peinado.
Yo estuve allí. En una película que batió todos los records. Me habría gustado hacer de Darth Vader, porque me sienta mejor el negro que el blanco, pero no pudo ser.
El único recuerdo amargo se lo debo a mi padre. Y hasta que la peli no llevaba un mes en cartel no me di cuenta. Os diré por qué. Cuando pasé el casting (pedían danza, esgrima, claqué, acrobacia, mirada sensual y cantar algo, ya me dirás tú pa´qué) me ofrecieron de sueldo un fijo de 3500$ o un 0,001% de la recaudación. Yo tenía apenas 18 años así que llamé a mi padre: "No seas tonto hijo, no te dejes engatusar, más vale pájaro en mano que ciento volando"
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