- ¿Has besado alguna vez a un conductor de autobús? le pregunté.
- ¿En marcha?.
- ¿Has dormido alguna vez en un parque?
- De bomberos.
Se rió como quien se zambulle en una piscina. Con desparpajo. Sin bañador. Y yo me quedé mirándola, ya en silencio, dejándome empapar por la lluvia de su risa. Acabó llevándose la mano a la boca, por un acceso de pudor o para velar la infinita atracción que provocaba su boca.
-Sabes que te estuve esperando ¿verdad?
. No era a mí, era a esta otra.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
miércoles, 17 de mayo de 2006
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