miércoles, 28 de octubre de 2009

Una nota


Le mandé una nota.

Unas líneas que en otro tiempo habrían sido un billete a un país exótico hoy eran el tique insulso y gastado de la compra de ayer.

Porque la nota llegaba tarde. Contenía palabras amarillas como hojas de otoño.

La leyó y enseguida la arrugó y la tiró.

Se deshizo de ella, maldita nota, deseando no haberla recibido.

No me miró.

No me vio.

Se le escapó una lágrima diminuta, que bien podía ser una lágrima de felicidad.

martes, 27 de octubre de 2009

domingo, 25 de octubre de 2009

Postal


Newgrange, Irlanda.

Wine comes in at the mouth
And love comes in at the eye;
That's all we shall know for truth
Before we grow old and die.
I lift the glass to my mouth,
I look at you, and I sigh.
W.B. Yeats

El vino entra en la boca
Y el amor entra en los ojos;
Esto es todo lo que en verdad conocemos
Antes de envejecer y morir.
Así llevo el vaso a mi boca,
Y te miro, y suspiro.

martes, 20 de octubre de 2009

The best is yet to come

No sé.

Suena Tony Bennet. Lo compré el sábado en la FNAC, lo he abierto hoy. Soy de esos raros que prefieren tener el plástico en la mano, redondo y brillante, lo de las descargas no me va mucho. Cargaré una pluma con una tinta Noodler´s que me han traido y la estrenaré. Sí, estrenaré la tinta. Es una tinta especial, muy especial. No sé el color. Sólo sé que no es ese azul en el que estás pensando. El color es un misterio (incluso con ese azul en el que estás pensando) hasta que no escribes la primera palabra. Hay que elegir muy bien la primera palabra que se escribe con una tinta nueva. Porque le afecta al color. Muta. No es lo mismo escribir "gorgorito" que "bon jour". Un azul oscuro puede tomar un matiz violento o manso dependiendo de la palabra. El granate puede ser vino si eliges "lengua", el mismo granate puede ser sangre si eliges "ombligo". Y ya se queda ese matiz cromático instalado en tu tinta para siempre. La retina es muy susceptible. La vida más. Suena Tony Bennet. The best is yet to come. Hay días que los títulos de las canciones se me antojan premonitorios. Otros no. Canta Tony y contesta la trompeta. Me haré mirar qué tiene el swing de los cincuenta que me sabe tan rico. Escribo "The best is yet to come" con mi nueva tinta. Lo hago en un trozo de verjurado y lo meto en un sobre. Paso la lengua por el borde como si fuera un ombligo etílico y umbilical, lingual, ambiguo, inequívoco. Paradójico.

¿Y la dirección? ¿habrá que mandarlo a algún sitio?

No sé.

martes, 13 de octubre de 2009

Los silencios


A veces las palabras hieren.

Es cambio los silencios...
...es más difícil hacerse daño con silencios.

Pero los silencios, a la larga, matan.

lunes, 12 de octubre de 2009

Un sueño

Iba caminando por el desierto.

No llevaba mochila ni cantimplora.

Tenía mucho calor y sed. El desierto era desierto total: ni una sola planta, ni un rastro humano o animal.

Deseaba profundamente poder beber.

De repente miro a mis pies y hay una botella de medio litro de agua mineral, no citaré la marca para no hacer pulicidad, pero era una marca conocida para mí. La cogí y estaba fresca. La condensación creaba un halo húmedo en la superficie del PVC, el simple tacto era una delicia dadas mis circunstancias.

Me invadió una tremenda alegría.

Pero de repente pensé que era muy extraño encontrar una botella de agua fresca en el desierto.

Me invadió una pequeña desazón.

Que quizá hubiera truco. Miré a mi alrededor por si se le había caído a alguien. Barajé la posibilidad de que el mismo diablo la hubiera puesta allí. ¿Haré mal si me la bebo? ¿Me la merezco? Si estoy en el desierto será por algo, esta botella milagrosa cambia todo de repente... Pero bueno, quién puede haber puesto aquí esta botella. ¿Una cámara oculta? ¿Cómo voy a explicar luego a mi familia que me encontré una botella de agua fresca y por eso me salvé? No se lo creerán, pensarán que estoy loco. No me van a aceptar de nuevo. Yo estoy en el desierto, y si entoy en el desierto no puedo beber. ¿Y si alguien me ve? Me preparo para destapar la botella pero me detengo. Con tantos pensamientos la botella se estaba calentando. Ya no era una estupenda botella fría de agua mineral, era una botella templada de agua mineral. Y yo seguí pensando. Le di tantas vueltas que la botella se calentó más. Ya no era una botella fría de agua mineral, era una botella caliente de agua mineral. En realidad caliente ya no es tan agradable. Si he encontrado esta, probablemente haya más, y serán más grandes, y estarán más frescas, qué tontería, lo mismo a la vuelta de esa duna hay un bar y yo estoy aquí haciendo el tonto con esta botella. Puede que haya una cámara oculta y si me ven echarme la botella al gasnate se desternillarán de risa de mí. El caso es que dejé la botella en el suelo y me puse a rodear la duna. A los 3 pasos me entró una duda y me volví. Y la botella ya no estaba donde yo la había dejado. Iba caminando por el desierto y no tenía mochila ni cantimplora, tenía, sin embargo, mucha sed. La sensación de haber vivido eso, de repetir la misma historia, de estar atrapado en una espiral, de no tener salida...

Y me desperté.

Me fui corriendo al baño porque tenía la boca seca.

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...