El corta-pega está haciendo mucho daño a la sociedad. A la sociedad de la información y a la sociedad de toda la vida.
¡Ay, cuando las cosas se escribían a mano! No se ponía nada de menos ni nada de más.
Se dice que hay muchísima información en internet, pero ¿cuánta está duplicada, triplicada, cuatriplicada, multiplicada?
Alguno de esos listos listísimos de Google debería calcularlo.
Es el corta-pega, que nos está matando.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
martes, 29 de junio de 2010
Con v
Se levantó de la cama de repente.
Desnuda excepto por unas braguitas. Al poco noté ese abismo que deja la mujer a la que uno ha amado antes de dormir cuando se ausenta, y me desperté.
La seguí.
En la cocina, iluminada sólo por la luz de la nevera, bebía a morro de la botella del gazpacho.
--Necesitaba algo fresquito y con vitaminas-- se excuso.
Sonrío de tal manera que un escalofrío de cuchillo recorrió mi espina dorsal.
Pensé en Transilvania, en ajos, en cruces, en colmillos afilados... en muertes, en resurrecciones y en eternas juventudes. Y mientras me llevaba de vuelta a la cama, pensé que las dos empiezan con "v": "vampiresa" y "vegetariana".
Desnuda excepto por unas braguitas. Al poco noté ese abismo que deja la mujer a la que uno ha amado antes de dormir cuando se ausenta, y me desperté.
La seguí.
En la cocina, iluminada sólo por la luz de la nevera, bebía a morro de la botella del gazpacho.
--Necesitaba algo fresquito y con vitaminas-- se excuso.
Sonrío de tal manera que un escalofrío de cuchillo recorrió mi espina dorsal.
Pensé en Transilvania, en ajos, en cruces, en colmillos afilados... en muertes, en resurrecciones y en eternas juventudes. Y mientras me llevaba de vuelta a la cama, pensé que las dos empiezan con "v": "vampiresa" y "vegetariana".
lunes, 28 de junio de 2010
Hank
domingo, 27 de junio de 2010
Prejuicios
No soy un tipo de esos a los que les guste vivir solos. Pero no tengo pareja. No soy un tipo de esos a los que les gusten las mascotas. Pero he invitado a un perro a vivir conmigo y le estoy cogiendo cariño. He vestido unos años camisetas. Luego he vestido camisas. Ahora llevo unos días camisas y otros camisetas. Unos días me pongo zapatos de cordones lustrosos y otros zapatillas de deporte. Con americana o anorak, indistintamente.
(Le soy fiel a un tipo concreto de peinado desde hace veinte años, pero eso es sencillo cuando no se tiene pelo.)
He pasado unos años de nocturnidades, bullicio y alevosías.
Y otros de introspecciones y silencios.
Y luego otra vez ruido. Y luego otra vez poesía.
Antes tenía las cosas claras, ahora tengo claras un montón de dudas.
Indecisiones,
imprecisiones.
En cada momento disfruto de lo que hay.
O lo intento.
No sé si estoy perdiendo mi identidad
Quizá sólo esté perdiendo los prejuicios.
(Le soy fiel a un tipo concreto de peinado desde hace veinte años, pero eso es sencillo cuando no se tiene pelo.)
He pasado unos años de nocturnidades, bullicio y alevosías.
Y otros de introspecciones y silencios.
Y luego otra vez ruido. Y luego otra vez poesía.
Antes tenía las cosas claras, ahora tengo claras un montón de dudas.
Indecisiones,
imprecisiones.
En cada momento disfruto de lo que hay.
O lo intento.
No sé si estoy perdiendo mi identidad
Quizá sólo esté perdiendo los prejuicios.
miércoles, 23 de junio de 2010
Palabras que encontré... por ahí
¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?
Groucho Marx
Groucho Marx
sábado, 19 de junio de 2010
Se burlan de mí
Me escuecen más las cosas que no he hecho que aquellas ocasiones en las que me lancé a la piscina y no había agua.
Coscorrones.
Se curan pronto los coscorrones.
Las cosas que no dije, los viajes que dejé de hacer, las páginas que no escribí, las cartas que no envié.
Por más que me empeñe, no han de volver.
Nunca volverá esa piel que no toqué.
Un instante antes de que se esconda la luna me vienen a buscar los besos que no di. Me sacan la lengua, se ríen, se burlan. De mí.
Coscorrones.
Se curan pronto los coscorrones.
Las cosas que no dije, los viajes que dejé de hacer, las páginas que no escribí, las cartas que no envié.
Por más que me empeñe, no han de volver.
Nunca volverá esa piel que no toqué.
Un instante antes de que se esconda la luna me vienen a buscar los besos que no di. Me sacan la lengua, se ríen, se burlan. De mí.
viernes, 18 de junio de 2010
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