Me escuecen más las cosas que no he hecho que aquellas ocasiones en las que me lancé a la piscina y no había agua.
Coscorrones.
Se curan pronto los coscorrones.
Las cosas que no dije, los viajes que dejé de hacer, las páginas que no escribí, las cartas que no envié.
Por más que me empeñe, no han de volver.
Nunca volverá esa piel que no toqué.
Un instante antes de que se esconda la luna me vienen a buscar los besos que no di. Me sacan la lengua, se ríen, se burlan. De mí.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
sábado, 19 de junio de 2010
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