Vuelvo de una cena con amigos.
Si hubiera sido en una mansión quizá habría aprovechado para mangar un candelabro de plata.
O algo.
Pero no. No había candelabros de plata.
Me he traído un par de recomendaciones de libros.
El sabor del melocotón relleno de espuma de frutos del mar tocada con lágrima de frambuesa
Y un haiku de Benedetti:
Sos tan sincera, lo que pienses de mí no me lo digas.
P.D.: Sabía que se me olvidaba un verbo en el post anterior: reír ¿se te ocurre alguno más?
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Escribiendo en la cama
Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...
-
La mano que toca ha pedido que traduzca la letra del tango Garufa . Una barbaridad que acepto encantado en este esfuerzo impertinente de tra...
-
Ayer fue miércoles toda la mañana: por la tarde cambió, se puso casi lunes, (...) Ángel González (Lo mandó Lomix . Gracias)
-
Escribo sin modelo, a lo que salga. Escribo de memoria, de repente. Escibo sobre mí, sobre la gente. Como un trágico juego sin cartas, solit...
Yo añadiría uno que me gusta: desear. Aunque con 'reír' me sobran todos los demás...
ResponderEliminarY por cierto, hay risa más allá de la infancia. Te lo juro.
(Yo les habría robado un secreto)
¿escribir?
ResponderEliminar