Tengo encima la Osa Mayor y un avión.
Son las 0,30.
Me llama S., que sabe que puede llamarme a esas horas, y al final, deja caer un piece of wisdom;
--Tú, no te preocupes --me dice-- un día te enamorarás y se te pasará la tontería.
--Ya.
--Simplemente te tienes que ocupar de rezar para que cuando llegue ese momento no sea de una papanatas.
--Sí, pero ¿a quién hay que rezarle para eso?
--Da lo mismo, la experiencia a nivel mundial sirve para constatar que todos haces más bien poco caso, y si te toca una papanatas, vas listo.
Levanto la vista y el avión ha escurrido el bulto, la Osa Mayor sigue ahí: siempre ha habido clases.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
miércoles, 5 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Escribiendo en la cama
Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...
-
Me gusta la gente que no tiene miedo de mojarse cuando llueve.
-
Hace un tiempo que me preocupa una duda: ¿estáis ahí? Supongo que sí: el contador sigue creciendo pero... hay muy pocos comentarios. No es q...
-
Domingo por la noche de una semana sin domingo. Sin domingo y sin sábado. Me vierto en la cama con el propósito de disolverme en ella, de se...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Muchas gracias por comentar!