lunes, 8 de mayo de 2006

Malas vibraciones

Son las cuatro de la mañana.

Yo, que nunca lleva reloj en la vida, siempre lo llevo en la cama.

No puedo dormirme, algo me está incomodando.

Son malas vibraciones parecidas a cuando te han metido un muñequito de vudú debajo de la almohada (miro, y nada), tienes reunión de la comunidad al día siguiente (no toca) o se le está acabando la pila al marcapasos (no llevo marcapasos).

Me levanto, voy al baño y me corto las uñas de los pies.

Regreso, abro Brooklyn Follies y no llego ni a la tercera línea. Me duermo.

Uf, era eso.

viernes, 5 de mayo de 2006

El domador

Ella se marchó dejando media cama conquistada. Vacía y sucia como el solar sin construir de un barrio caro.

El trabajaba como domador. Lo peor no era enfrentarse con los leones en la jaula, para eso estaba el látigo. Lo peor era llevarlos dentro.

Ella era la equilibrista más guapa de todos los circos mundiales.

Abandonado, se volvió huraño, hosco; se dejó crecer la melena y se le fueron poniendo los ojos pardos. Un día entró en la caravana y colocó todas las cosas de ella en un lado, dejando las suyas en el otro. Salió y con una motosierra cortó el remolque en dos.

Se fue el circo y el se llevó sólo lo que era suyo dejando lo demás abandonado.

Y pensó, ojalá pudiera hacer lo mismo con mis vísceras, con mi sangre, con mis músculos... quedarme solamente con lo que me pertenece.

jueves, 4 de mayo de 2006

De acuerdo...

...no me puedo quejar. No debo. Pero en las últimas semanas mi vida es pura convulsión. Hoy estoy asomado al abismo, al vacío. Siento vértigo, miedo. Quiero y no quiero. Pienso en cómo debe ser la soga que rodee mi cuello y dónde la debo colgar. Así estoy.

No me puedo quejar. No debo. ¿Por qué no? De golpe todo da vueltas en mi cabeza, siento una insoportable opresión en el pecho y un dolor en la boca del estómago que sólo me provoca náuseas.

No me puedo quejar. No debo. Tengo ganas de llorar, porque he perdido el control de mi vida justo cuando no debía. No sé cómo recuperarlo, y eso sólo me hace pensar en lo que muchas veces he pensado. No me puedo quejar. No debo. No haré nada. Aunque sé que nunca jamás hay segundas oportunidades.

¡Mierda!

La Enseñanza

De nada le sirve esta noche saber cómo se multiplican los logaritmos neperianos. Y por eso piensa que más le valdría que en segundo de BUP le hubieran enseñado a llorar. O en su defecto a escribir las penas.

miércoles, 3 de mayo de 2006

Antes de desayunar

Justo el momento en que abres los ojos después de dormir toda la noche tiene una cualidad especial. Hay gente que no sabe apreciarla porque inmediatamente se le va el pensamiento al primer item de la agenda y lo estropea.

El momento en que abres los ojos es una fruta efímera, pero deliciosa, porque en ella se mezclan los sabores del sueño y la vigilia. Es como un delta con aguas saladas y dulces, y los animales y plantas que lo habitan son por ello muy especiales. Para ti, que de biología y de imágenes poéticas ni idea, lo concretaré en que el momento en que abres los ojos no es ni chicha, ni limoná.

Yo recomiendo a todo el mundo que se detenga a saborear estos instantes en los que la razón intenta encerrar en una mazmorra a lo onírico para tenerlo todo el día ahí metido y que no moleste a la productividad; los recomiendo porque son entretenidos y enriquecedores. No vayáis a pensar que son pajas mentales mías, lo dicen científicos muy serios.

No sé con qué diablos habré soñado esta noche pero me he despertado acompañado por todas mis ex, cada una en su cama. Cada una con una compañía y alguna sola (vaya por Dios). Estaban dispuestas en abanico como las cartas en una mano y no he podido evitar fijarme en sus pijamas (alguna camisón, alguna nada). En sus compañeros. En sus edredones. En sus despeinadas pelambreras. Todas, todas, todas tenían un calorcito dormilón (es una pena que no se aproveche esa energía, porque mira que es renovable) Todas tenían un rostro beatífico, muy lejano a esos caretos tensos cargados de ira que alguna vez me dedicaron. Y en la esquina de la imagen aparecía su aliento, el de cada una. Con distintos matices pero todos ellos apestosos, no tanto por su condición de exes como por la hora.

Me he levantado y, ya estaba llegando a la cocina, cuando me he dado la vuelta y he ido a lavarme los dientes.

Antes de desayunar.

martes, 2 de mayo de 2006

Gente


Somos unas siluetas anodinas. Más o menos borrosas dependiendo de la distancia. Nos movemos como hormigas frenéticas Sólo hay que alejarse unos cientos de metros para darse cuenta. Desde dentro cada uno se percibe como una individualidad original y única en torno a la cual gira el universo. Pensamos que somos personas, pero no, somos gente.
Hasta ahora, ya ves, no me había dado cuenta de lo que se parecen las palabras percibe y percebe ¿por qué será?

lunes, 1 de mayo de 2006

Estatuas

Este Monumento al Soldado Impotente lo encontré caminando por las calles de Oporto. Me pareció muy humano porque todas las ciudades tienen alguna estatua a los caídos en glorioso defender su patria, a los caídos en glorioso atacar la de otros, a los vencedores a secas... pero en ninguna había visto una dedicada a esos soldados que fueron enviados con falta de juicio y de previsión y que se encontraron al llegar con un muro infranqueable y se quedaron de piedra. No se me da muy bien el portugués pero creo que en la base decía: "A los que lo intentaron pero no pudieron".

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...