lunes, 26 de septiembre de 2011

Aburrido o loco


Ya sucede que por las noches refresca.

Y también que el Sol cae antes de que den las 9.

Pronto lloverá sobre Madrid. Y entonces el parabrisas de mi coche se convertirá en un lienzo, y las gotas en pinceladas, revelándome cuadros impresionistas donde antes sólo había una cotidianidad bastante insulsa.

Vuelvo a comprobar que no son aburridas las calles, ni los cielos, ni las personas. Que el problema del aburrimiento reside, únicamente, en mi mirada. Que aparece y se va como una dolencia caprichosa.

Una dolencia muy barata de curar.

Basta con subirse en el coche, no es necesario siquiera ponerlo en marcha.

Bájese la ventanilla y aplíquese con entusiasmo un pulverizador apuntando al cristal. También se puede hacer aparcando al lado de un aspersor. El cristal se moja más rápido y además te ahorras el convencer a tus vecinos de que no estás loco de atar.

Pero la pincelada no queda tan fina.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

No te fíes de la Historia

¿Cómo se debe sentir Isabel II, allá en los cielos donde esté ahora, si piensa que después de reinar en España durante 35 años, aguantar dos intentos de asesinato y un exilio, que la casaran con un primo carnal homosexual, engendrar diez hijos --buscándose la vida, claro-- para dar un heredero al pueblo, y ve que el lugar que le ha reservado la Historia son miles de tapas de alcantarillas esparcidas por todo Madrid?

¿Cómo debe sentirse Felipe II, que estará en los cielos, puerta con puerta con su tataratataranieta Isabel, si piensa que después de reinar en España durante 42 años, de convencer al Sol para que no se ponga en tus dominios (para que se hagan una idea los de la LOGSE, Felipe II era a mediados del XVI tan importante como Google en la actualidad), de haber construído el panteón mortuorio más fastuoso de Europa (El Escorial), y ve que la Historia, la muy caprichosa Historia, no le ha reservado ni siquiera las tapas de las alcantarillas de Madrid?

sábado, 17 de septiembre de 2011

Seguir a una mujer

La estuve siguiendo como si fuera la última aceituna del plato.

Poniendo cuidado en que no diera un salto y saliera volando.

Si no, tendría que encontrarla en un suelo lleno de palillos mordidos y servilletas de papel sucias.

La estuve siguiendo con mucho tiento.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cruces, penas y besos


Va a cruzar. Mira hacia un lado, mira hacia el otro. Vuelve a mirar. Vuelve a remirar. Lo hace para asegurarse de que no vienen coches. Incluso mientras cruza apresurada vuelve los ojos a uno y otro lado.

La vida es un autobús invisible que te arrolla. Sin previo aviso. Sin preguntar. Y no hay manera de adivinar por qué lado viene, por mucho que mires. Y nunca sabes en qué paso de cebra te va a aplastar.

La vida a veces es unos labios dulces que te calientan el alma y echan luz en esa habitación lúgubre. Y tampoco avisa de cuándo va a dejar de ser bruja para convertirse en hada. Y no hay manera de adivinar sus intenciones. Por mucho que nos empeñemos.

Todo el talento y todo el esfuerzo nos pueden servir para acabar una carrera, conseguir un curro, pagar unas facturas, apuntarnos a un gimnasio... y poco más. Las cosas importantes, que como todo el mundo sabe son dos (mojarse con el chirimiri del amor y esquivar el aguacero de la muerte) no están a nuestro alcance. En buscar el amor y evitar la muerte no hay nada, de verdad que nada, en lo que nuestra razón pueda ayudarnos.

Si vienen besos que no se me escape ninguno,
si vienen penas, que escuezan poco.

Ya ha llegado al otro lado. Se sonríe sin mirar atrás. Mañana, otra vez, dudas nuevas en el mismo cruce.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Taxi


Subo en un taxi. El conductor va escuchando un rosario. Le pido a Dios que no se santigüe ni haga genuflexiones durante la carrera. La carrera lo es en el estricto sentido de la palabra. Este taxista va como alma que lleva el diablo. Quizá por eso lleve Radio María, para compensar. Conduce como si yo fuera un cazatalentos de la escudería Ferrari. Que Dios nos protege está claro, porque se acaba de saltar un semáforo en Serrano a más de 90 km/h.

Las beatas canturrean el Rosario. ¿Tendrán el canturreo registrado en SGAE? ¿Pagarán derechos de autor? ¿O de Creador? El rosario, el hiphop y los cantautores comunistas tienen en común el fraseo monocorde y la finalidad: mejorar el mundo. Colombia-Recoletos en poco más de 10 minutos. Felicito al taxista por la pole conseguida, le dejo propina para cubrir el desgaste extra de los neumáticos y al bajar, en la acera, me arrodillo y beso el suelo en señal de agradecimiento, como hace el Papa cuando el piloto aterriza bien. Digo yo que también podría el Papa aplaudir, como se hace en Ryanair de toda la vida.

lunes, 18 de julio de 2011

Vuelvo de la playa


Vuelvo de la playa. De estar un rato tirado al sol. O tirado a la sombrilla, que me va más.

Cerca, siempre cerca, de la orilla.

El sonido de las olas me salpica, y las voces de los niños. Y la arena, con su poquito de viento en cada grano. Las gafas y el bañador a buen recaudo, en la bolsa. Un bocadillo. Un libro. El pensar se ralentiza en la playa, baja la presión arterial. Y me templo. Me emulsiono. Con este fragmento ínfinitesimal del universo.

Vuelvo de la playa. El moreno se va cada mañana, arrastrado por el agua de la ducha. Vuelvo a sincronizar el pulso, mi pulso, con el de la ciudad. El ritmo de esta ciudad. Vuelvo de la playa. Me alegro de verte de nuevo.

domingo, 19 de junio de 2011

Amarillos

La noche era de amarillos.

Hemos tomado de postre adrenalina.

Nos hemos mirado a los ojos para ponernos a cien. Hemos apartado los platos, los vasos, los cubiertos... Nos hemos tumbado en la mesa como en una playa. Las migas doradas eran la arena, y el ruido de las respiraciones: el mar.

Un mar, dos mares.

Hemos sido un rato los veleros y otro las motoras. Y luego, yo el chico que alquila las tumbonas y tú la alemana con las tetas al sol.

A un sol, a dos soles.

Hemos tomado de postre adrenalina, que es más digestiva que el sorbete de limón. También amarillo. Mira tú.

Es que esta noche era de amarillos.

(Publicado en a2manos el 08,10,05)

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...