miércoles, 30 de noviembre de 2005

¡¡Atención!!


Pásalo a todos los contactos de tu lista de direcciones como si fuera una transfusión necesaria en el hospital general de Murcia (al tipo le dieron el alta hace dos meses), el famoso teléfono móvil que regala Nokia (todavía hay gente que pica en esto), el últimísimo virus que hará que tu prdenador salga ardiendo y te chamusques las pestañas o lo de limpiar las latas de cocacola si bebes a morro porque se puede haber meado una rata en el almacen y el pis de rata tiene un veneno malísimo que mató a un señor que iba en un barco.

Pero no.

Esto es verdad de la buena. Alerta a todos tus amigos que será mejor para la humanidad.

La marca Kinder está comercializando unos hipopótamos de galleta y chocolate que son peligrosísimos. ¡¡¡¡Cuidado con los Happy Hippo de Kinder!!!! No los compréis. Y decírselo (yo sé que se escribe decídselo, pero en estos mensajes de alerta social se permiten faltas por la urgencia). Ni se os ocurra probarlos. Contienen alguna sustancia altamente adictiva. Traen cinco unidades y un envoltorio con un premeditado aire inofensivo. A las pruebas me remito. Ayer abrí uno, me lo comí, y como guiado por una fuerza que anulaba mi voluntad volví otras cuatro veces al armario a devorar los cuatro restantes.

¡¡Es una vergüenza que, además, invoquen nuestra sensibilidad con esa carita que le han puesto al hipopótamo!!

Luego no digáis que no os he avisado.

Oficios Fascinantes X

Comprobador de Firmas. Cada vez que uno paga con tarjeta le hacen firmar un papelito. Esos papelitos los guardan y, cuando tienen un buen montón, 200 o así, se los mandan a la oficina del comprobador de firmas. El Comprobador trabaja solo, bueno, con una secretaria. Los ordena por bancos y al día siguiente coge la carpeta con los 200 papelitos y se recorre las entidades bancarias donde cada uno firmó su tarjeta. Las oficinas de bancos son el único sitio donde se guardan los originales de la firma. En un cartón, te acuerdas.
El Comprobador de Firmas tiene una vista prodigiosa (y una lupa) y sabe si una firma es verdadera o falsa al primer vistazo. Tiene también un montón de bonobuses gastados.
Yo, esta mañana he falsificado mi propia firma en un par de tiendas con el propósito de que el Comprobador de Firmas se dé cuenta y vengan a buscarme para aclarar la situación. Así podré conocerlo.

martes, 29 de noviembre de 2005

Cuando me pongo trascendental...

...la cago.

Lo tengo más que comprobado. Me pongo autárquico, autista, autonomásico y me bloqueo creativa y emocionalmente. Si me pongo trascendental un rato, no pasa nada. Si es de noche -una conversación filosófica, una copita de ron...- normalmente se me pasa durmiendo. Me levanto con la boca agria, asquerosa o con un nudo en la garganta, de corbata; pero con un enjuague y un respirar fuerte... adiós. Lo malo es cuando se me cruza una decisión, un trabajo importante, o una hormona que no tengo controlada: una prueba. Entonces me reconcomo durante varios días: que si voy a dar la talla, que si no. Y en vez de expandirme, me involuciono... y entonces: la cago. No de golpe, la voy cagando poco a poco, lo noto. Y tengo que cortar por lo sano, echarme una buena bronca, llamarme pedante y gilipollas con elle y hasta gilipoyas con y griega. Además ocurre que el tomarme muy en serio, a mí me deja baldao (baldado me suena muy mal lo siento).

Todo esto para contar que he pasado unos días trascendente, o trascendental (no sé), yo creo que en parte porque se me rompieron las gafas. Sí, para mí que ése fue el detonante. Y en los días trascendentes me ponía a escribir en el blog y me salían unos churros... unos churros tremendos, así como dorados, y con adornos, churros floreados ¡¡terrible!!. Y luego se me estropeó la conexión de las narices (quiero decir ONO, antes Auna, antes Wanadoo, antes Retevisión; menudo morro). Pero esta mañana, a raiz de esnifar tennconbioalcohol, sí, el tufillo sanitario revitaliza, me he dicho cuatro cositas a voces y se me ha pasado. Lo he hecho utilizando la fregona. Le das la vuelta y te queda una rubia flaca, bajita y muy temperamental. Rubia de bote, claro. La dejas que te insulte con vehemencia, que te ponga los puntos sobre las íes, que te diga lo que no quieres oír, y luego la das la vuelta, la metes en el cubo, la escurres y a frotar. Habitación, cocina, pasillo, baño. En silencio, con método. Y así poco a poco te vas reconstruyendo y te ubicas en el universo. Como una motita, que es lo que eres, y ya puedes hacer lo que te apetezca, y reírte y pensar y sentir sin trascendencias, y tener todas las dudas y contradicciones y dudas (esto creo que ya lo he dicho pero no está de más) que quieras porque como eres poco más que un átomo a nadie le va a importar. Y el mundo que lo salven otros. Uf, que alivio.

Ya estoy, otra vez aquí.


lunes, 28 de noviembre de 2005

Decir que no es muy difícil. Hoy voy a decir que no. Un no argumentado, sentido, con cierta vergüenza porque a los amigos jode decirles que no. Además, es lunes, y los lunes hay que decir que no, porque la semana, si le dices que sí, se te embala, te mira por encima del hombro y ya no hay quien la domine. Hoy voy a decir que no. ¡Qué difícil! Quizá pronto diga que sí.

Lunes

Los lunes duelen.
No todos.
Este lunes duele.
Me habría quedado en la cama. Una semana más.
- Que empiecen sin mí.
Me he despertado con el Quisiera ser del Dúo Dinámico.
- Pero chaval, tú estás mal.
No ha sido casual. Lo elegí a propósito, como un chute de optimismo. Ese marchote que tenían, y los chalecos rojos. Porque algo me decía anoche que este lunes iba a ser de los que duelen.
Me desperezo.
Me preparo mi colacaocondigestives. ¿Y si sólo era falta de glucosa?
Me asomo a la ventana. Frío y gris.
No, no era falta de glucosa.
Algunos lunes, decididamente, duelen.

martes, 22 de noviembre de 2005

Tarima Flotante II

La vida es como la tarima flotante, cierto.
Pero es la vida que queremos que los demás vean. Damos abrillantador, pasamos el aspirador para quitar la pelusa... Pero cuando estamos tumbados, a oscuras, con el techo sobre nuestra cabeza, sabemos, que debajo de lo flotante que ven los demás, está nuestro verdadero suelo. El de la pelusa.
Fdo: Temiro

En teoría, antes deberíamos colocar las piezas grandes, y así luego resultaría más fácil acoplar las más pequeñas en los huecos restantes. Pero eso es sólo la teoría. En la práctica no nos queda más remedio que colocar las piezas según nos van llegando.
Fdo: Iguazú

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...