viernes, 31 de octubre de 2008

Balzac

He elegido esta:

Lo que hace indisoluble a las amistades y dobla su encanto, es un sentimiento que le falta al amor, la certeza.

Balzac

jueves, 30 de octubre de 2008

Cosas que me gustan

La ropa recién sacada de la lavadora. El olor de los bebés. La costa. El después de la lluvia. El azul del cielo de Madrid. El naranja del cielo de Madrid. El sabor salado de la piel humana. El calor de debajo de las mantas. Las personas que se ríen. Las personas que se ríen de si mismas. Bailar. Mi piano. Los buenos libros. Las papelerías. Las ferreterías. Las conversaciones nocturnas, sobre todo en horizontal. Las demás horizontalidades. Los desayunos al sol. Los calcetines de colores. La desnudez. La carretera y su cadencia. Las camisas de cuello mao. Los mapas. El swing. Los sitios altos. La piña natural. Nueva York. Pasear en bici de madrugada. El mar. Las palabras. Las palabras. Tocar. Las sorpresas.

Caso

No me hagas caso. Ni cuando digo blanco, ni cuando digo negro. Ni cuando digo ahora, ni cuando digo luego. No me hagas caso, en especial, cuando intente decirte lo que siento. No me hagas caso. Ni yo me entiendo.

Por eso canto, por eso busco alguna pista en la cola del supermercado. Por eso escucho a los pájaros, a los niños o a los vagos. Sólo quien no lo intenta consigue decir algo.

Fue hermoso cómo se fueron acercando los pianos, ver aquel mar tranquilo llenando el escenario. Hermoso y raro, en un parque vacío, llenarnos.

No me hagas caso.

Duerme.

Mañana, cuando el sol quiera, en la almohada, habrá un mensaje cifrado.

miércoles, 29 de octubre de 2008

El pulso

Cada vez que mi cabeza le ha echado un pulso a mi corazón ha perdido.
O lo que es peor, he perdido yo.

martes, 28 de octubre de 2008

Minúsculas despedidas


Yo trabajé unos años como Técnico Especializado en Despedidas.

Las que más me gustaban no eran las grandes, las ceremoniosas, las multitudinarias... sino las minúsculas despedidas cotidianas.

Era un trabajo duro que hacía con el esmero de un artesano. Lo dejé por el sueldo escaso, por el frío y por el estómago. El estómago sufre mucho con las despedidas. De hecho la gastritis se considera enfermedad laboral en el gremio.

El párkin de una estación, la sala de salidas de un aeropuerto, la puerta de un autobús, una calle cualquiera, en las afueras o en el centro... cada día era distinto mi centro de trabajo.

Por qué será que nunca hace falta un manual para los reencuentros y en cambio son tan difíciles las despedidas. Aunque sean pequeñas. Que ni estudiando, ni con años de experiencia sabe uno por dónde cogerlas.

La miré de soslayo alejarse y pedí a Dios y a la Renfe que se hubieran acabado los billetes, igual que un rato antes se me habían acabado a mí las palabras.

Uno nunca sabe lo que va a encontrar cuando alguien llega, no son muy previsibles los encuentros. En cambio las despedidas están llenas de certidumbre. Detrás de una despedida queda... queda menos. Queda el viento. O no queda nada.

Cuando te vas soy un funambulista sin sombrilla, y en el instante grave alguien quita también la red. Y luego el cable. Intento odiarte durante un segundo muy breve para hacerlo más fácil. pero no siempre lo consigo.

Luego todo es más leve. Insoportable de tan leve.

Lo dijo llegando a Concha Espina: "Es lo malo de los buenos momentos, que convierten a los normales, en malos, por comparación."

lunes, 27 de octubre de 2008

French Kiss

Estaba buscando documentación sobre Madrid y el Cine. Y, es lo que tiene internet, de ahí a Pedro Chicote, un cóctel llamado French Kiss... Yo sabía más o menos lo que era un French Kiss, pero quería confirmarlo y ver si había algún matiz que desconocía. Así que Google. Google nunca falla. Y resulta que hay una página donde explica los pormenores de qué es y como compartir un French Kiss (la traducción literal es Beso Francés, aunque aquí suele llamársele morreo).

Increible pero cierto. ¡¡¡hasta sale un vídeo!!!.

Qué hacer con el exceso de saliba, cómo gestionar los brackets, lengua dura o lengua blanda, duración óptima del beso con lengua, distintas inclinaciones de cabeza, algunos trucos, cosas que no se deben hacer...

Os estáis sonriendo pero reconocedlo: si hubierais encontrado este documento con 13 años justo antes del primer beso lo habríais imprimido y aprendido de memoria. Porque las incertidumbres a ciertas edades son muy dolorosas.

domingo, 26 de octubre de 2008

La mano que mira el mapa

Hay días que paso bastante tiempo para escribir en este blog.

Buscando.

Escribiendo y borrando.

Hasta que encuentro algo que esté a la altura de mis lectores. Yo no sé cómo son mis lectores de altos. Mucho, seguro que lo son mucho.

Yo soy la mano que mira el mapa de Google Analytics y encuentra a gente leyendo desde Chile, Argentina, Mexico, los Estados Unidos... desde Barcelona, Palma...

Sólo se me ocurre decir: muchas gracias.

Escribiendo en la cama

Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...