domingo, 25 de mayo de 2008

La importancia de decir tequiero

Los niños nacen espontáneos. Eso tiene su lado bueno y su lado malo. En cualquier caso no es casual, nada de lo que viene "de fábrica" es casual, muy al contrario, resulta esencial para sobrevivir. Así que los niños sonríen y berrean cuando su organismo se lo pide.

Pero luego vamos al cole y empiezan a socializarnos. Eso tiene su lado bueno y su lado malo. Porque parte de esa socialización consiste en modular la expresión de nuestros sentimientos. Digo "modular" siendo muy benévolo. en realidad se nos enseña a reprimir nuestros sentimientos censurando una y otra vez las expresiones físicas o verbales de los mismos. Se nos enseña a sumar, a restar: muy bien. También a respetar a los demás, a ser tolerantes, los ríos, las provincias: fenomenal. Se nos enseña a obedecer y a esperar: ejem, ejem. A hablar en voz baja y a no llorar: puaj.

Y cuando llegamos a la edad que yo tengo ahora es muy difícil encontrar alguien que ría con frecuencia y naturalidad, y más difícil todavia alguien que diga tequieros, que obsequie a los demás contándole sus sentimientos.

Pensarán algunos de mis coetáneos que soy más simple que el mecanismo de un chupete por decir estas cosas, que me rayé escuchando los ecos del 68. Maybe.

"Que no lo diga no quiere decir que no lo sienta"

Ya, eso lo he escuchado alguna vez. Y siento que tiene truco.

Quizá de no decirlo se acabe por no sentirlo.

La misma mano que tapa la boca acaba poniéndole correa y bozal al corazón.

1 comentario:

  1. A mi se me atragantan los tequieros no sentidos, los que le dice un@ a su pareja por inercia, rutina, por quedar bien, por no discutir, por qué se yo. Me quedo con las acciones que significan grandes tequieros. Yo no necesito escucharlos, necesito sentirlos. Cuando han estado ahí los he sentido, no hacía falta que nadie los pronunciase.
    Ea.

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