viernes, 20 de abril de 2007

El limbo

Es sábado por la mañana.

Leo en El Mundo que la Iglesia Católica ha eliminado el limbo.

La noticia me produce una honda conmoción.

Antes de explicar las razones diré, por si hay alguno que suspendió religión, que el limbo era el lugar donde iban los niños que morían sin haber sido bautizados. No era cielo. Porque, aunque un bebé tiene el currículum de pecados inmaculado, le falta el chapuzón, condición necesaria pero no suficiente para acceder. No era infierno. Porque... algo habría hecho.

Leyendo el artículo he aprendido más cosas sobre el limbo. Como, por ejemplo, que desde allí no se ve a Dios. O sea que respecto al cielo tiene peores vistas. Normal, ya que el cielo es todo exterior y tiene bastante altura. No dice el artículo si el limbo tenía servicio de habitaciones las 24 horas y minibar. Me preocupa. Y me surgen más preguntas ¿Hasta qué edad dejaban entrar en el limbo? ¿Puedo ser a mis 37 "niño sin bautizar"? Quizá pase como en la Renfe o el Parque de Atracciones: niño, di que tienes 7 años que si no pagamos billete. Fijo que te das una vuelta por el limbo y encuentras al típico crecidito con su pelusilla en el bigote.

Eliminado hace un par de años el infierno nos están dejando a los pecadores muy pocas alternativas.

Y, ahora que caigo, ¿qué hicieron entonces con toda la gente que había allí? Los ascendieron a purgatorio. Hombre, eso no se hace. Te has pasado un montón de años en el infierno, ya tienes tu grupete de amigos, tu canalplús, tus cervecitas, tus canutitos, tu promiscuidad, tu indecencia y de repente te mandan al purgatorio y te hacen la pascua (qué propio). Eso por no hablar del cielo. Te mandan al cielo y te arruinan la vida. Para alguien que haya pasado una temporada en el infierno y haya conseguido adaptarse, el cielo es una putada (perdón. Me santiguo)

Analizándolo desde otro punto de vista si, de repente, a todos los que estaban penando les ascienden... yo soy una beata que lleva toda la vida limpiando la parroquia y subvencionando al párroco los lingotazos en el bar de la plaza y de repente, veo llegar a mi cielo ordenado y reluciente a un montón de indeseables (inmigrantes, técnicamente son inmigrantes) y le monto a Dios un pollo que se entera. En el cielo no hay garitos, no se fuma, huele a tenn con bioalcohol y las lavadoras se ponen siempre en el programa de 90 grados y con un chorrito de lejía. Aunque no haría falta. Porque en el cielo prácticamente no se ensucia uno.

Llegado a este punto estoy convencido de que es imposible que la Santa Madre Iglesia haya abolido el infierno, así, de sopetón. Sin un plan de reconversión. Y tengo muchas dudas de que puedan cargarse el limbo así como así.

Es sábado por la mañana.

Leo en El Mundo que la Iglesia Católica ha abolido el limbo.

Y no me lo creo. Los periódicos cada día están peor.

Perdón, mano que escribe.

1 comentario:

  1. Buf!
    A mí que siempre me habían dicho que estaba en el limbo, ahora sí que estoy perdido.

    Soy un limboless.

    ResponderEliminar

¡Muchas gracias por comentar!

Mudanza

Han pasado 7 años y pico desde que nació a2manos . Y ha sido una de las experiencias más emocionantes de mi vida. Auténtica, arriesgada...