Heisenberg postuló a principios del siglo XX que se puede conocer la posición de un electrón o su velocidad, pero no ambas cosas.
Siento que con todas mis novias me ha pasado lo mismo: podía saber, en un momento determinado, dónde estaban o a qué velocidad se movían, pero no ambas cosas.
Miro al cielo, me rasco la barbilla (esto es para indicarle al lector que estoy pensativo, por si andaba despistado. El lector). Y me pregunto si no me habré pasado media vida enrollándome con electrones.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
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