Me fijo en lo que ponen en la cinta las personas que están a mi lado en la caja del supermercado. Soy un voyeur, ya lo sé.
Constato que ha aumentado el número de ancianas que se llevan whisky y otras bebidas espiritosas de alta graduación.
De pequeño yo asociaba las viejecitas a ropa de luto y rosario. Ahora el rosario y la ropa de luto la llevan unos jovencitos que se hacen llamar góticos. y las ancianas es más apropiado asociarlas con White Label y J&B.
Nos estamos haciendo europeos.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
domingo, 31 de mayo de 2009
viernes, 29 de mayo de 2009
Tenemos el no y tenemos el sí.
Damos el no y damos el sí.
Compartimos el no y también el sí.
Hay gente de no.
Y hay gente de sí.
Aunque la mayoría somos sí o somos no
dependiendo del día.
Lleva ya un par de semanas instalada en el no.
No para mí, no para ella y no para todos sus compañeros.
Al principio, yo le hacía cosquillas, le metía la mano debajo de la blusa (eso siempre le ha hecho reír, y la risa es el paradigma del sí) pero ya no. Ya todo no, de un tiempo a esta parte todo es no.
Me pregunto qué habrá después de sus noes, aparte de tierra quemada. Me pregunto si nacerán síes tímidos, o habrá un gran sí que se ocultaba debajo de todos esos noes.
No lo sé. Y no sé si me quedaré hasta el final. Para preservar mi ramillete de síes preferidos yo también debo decir, alguna vez, no.
Damos el no y damos el sí.
Compartimos el no y también el sí.
Hay gente de no.
Y hay gente de sí.
Aunque la mayoría somos sí o somos no
dependiendo del día.
Lleva ya un par de semanas instalada en el no.
No para mí, no para ella y no para todos sus compañeros.
Al principio, yo le hacía cosquillas, le metía la mano debajo de la blusa (eso siempre le ha hecho reír, y la risa es el paradigma del sí) pero ya no. Ya todo no, de un tiempo a esta parte todo es no.
Me pregunto qué habrá después de sus noes, aparte de tierra quemada. Me pregunto si nacerán síes tímidos, o habrá un gran sí que se ocultaba debajo de todos esos noes.
No lo sé. Y no sé si me quedaré hasta el final. Para preservar mi ramillete de síes preferidos yo también debo decir, alguna vez, no.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Hormonas
Hoy estoy contento.
Sin razón aparente, sin permiso, sin futuro...
Yo creo que es hormonal.
La vida entera es hormonal.
Pero, como no se sabe bastante de cómo funcionan las hormonas, la vida es críptica y hormonal, estamos a expensas de nuestras glándulas. Puede que parezca redundante pero nuestras glándulas nos tienen cogidos por los... por las gónadas.
Pero hoy me importa un pito, porque estoy contento.
Sin razón aparente, sin permiso, sin futuro...
Yo creo que es hormonal.
La vida entera es hormonal.
Pero, como no se sabe bastante de cómo funcionan las hormonas, la vida es críptica y hormonal, estamos a expensas de nuestras glándulas. Puede que parezca redundante pero nuestras glándulas nos tienen cogidos por los... por las gónadas.
Pero hoy me importa un pito, porque estoy contento.
martes, 26 de mayo de 2009
Frase
"Sólo con quien te ama puedes mostrarte débil sin provocar una reacción de fuerza."
Theodor W. Adorno
1903-1969. Filósofo alemán
Theodor W. Adorno
1903-1969. Filósofo alemán
lunes, 25 de mayo de 2009
Pipas
Quedaron para dar un paseo. Charlaron y comieron pipas. Qué tarde tan agradable.
Unos días después volvieron a quedar. Charlaron, pasearon y comieron pipas. Y fueron al cine. ¿Te apetece un cartucho de palomitas? No, demasiada sal. A la salida se despidieron y cada uno a su casa. Agradable.
El jueves pasado también quedaron para dar un paseo. Charlaron y comieron pipas. Una tarde deliciosa. En vez de ir al cine, ella propuso tomar una horchata. Hasta mañana.
El fin de semana comieron pipas, pasearon, tomaron horchata y charlaron. Es que en fin de semana hay tiempo para todo.
Seis meses después habían deglutido unos doce kilos de pipas, ciento cincuenta horchatas y la cartelera no tenía secretos para ellos.
De repente una tarde y sin previo aviso ella estalló: Roberto, no lo soporto más. Antes me gustaban. Pero es que van a salirme las pipas por las orejas. Odio las pipas, odio la horchata y estoy empezando a odiar el cine. Estoy harta de pasear contigo como si fuéramos un seminarista de Cuenca y su prima autista ¡¡Por Dios, méteme mano!! ¡¡Por lo que más quieras!! Haz algo, que no aguanto más.
Él la miró como se mira a alguien que acaba de saltar una valla prohibida, alguien que acaba de robar en una tienda delante de ti, como mira el policía al convicto, como si ella estuviera equivocada.
No supo qué decir. No dijo nada.
Unos días después volvieron a quedar. Charlaron, pasearon y comieron pipas. Y fueron al cine. ¿Te apetece un cartucho de palomitas? No, demasiada sal. A la salida se despidieron y cada uno a su casa. Agradable.
El jueves pasado también quedaron para dar un paseo. Charlaron y comieron pipas. Una tarde deliciosa. En vez de ir al cine, ella propuso tomar una horchata. Hasta mañana.
El fin de semana comieron pipas, pasearon, tomaron horchata y charlaron. Es que en fin de semana hay tiempo para todo.
Seis meses después habían deglutido unos doce kilos de pipas, ciento cincuenta horchatas y la cartelera no tenía secretos para ellos.
De repente una tarde y sin previo aviso ella estalló: Roberto, no lo soporto más. Antes me gustaban. Pero es que van a salirme las pipas por las orejas. Odio las pipas, odio la horchata y estoy empezando a odiar el cine. Estoy harta de pasear contigo como si fuéramos un seminarista de Cuenca y su prima autista ¡¡Por Dios, méteme mano!! ¡¡Por lo que más quieras!! Haz algo, que no aguanto más.
Él la miró como se mira a alguien que acaba de saltar una valla prohibida, alguien que acaba de robar en una tienda delante de ti, como mira el policía al convicto, como si ella estuviera equivocada.
No supo qué decir. No dijo nada.
domingo, 24 de mayo de 2009
viernes, 22 de mayo de 2009
Haciendo guardia
Dice internet que llevo 14 546 días en este mundo, y hoy me parece un largo camino. Tampoco se puede decir que me haya servido de mucho.
Estaba mejor hace 14.350 días aprox, sólo tenía que berrear y berrear hasta que mi madre adivinara si quería una teta, tirarme un eructo o que me cambiaran el pañal. Esas tres cosas eran importantes para mí. El resto me daba igual.
¡Ay, qué tiempos aquellos! Yo hacía una mueca rara y enseguida había alguien cerca que lo interpretaba como una sonrisa. Sonaban alharacas y elogios a mi buen talante y a mi precocidad psicomotriz.
Vaya mierda, anda que no se ha complicado todo. Ahora, por ejemplo, para conseguir una teta tengo que esbozar mi mejor sonrisa, entornar los ojos con precisión de cirujano y hacer otros malabarismos que ni te imaginas ¡¡y por una teta estándar, ni siquiera es la gloriosa teta de mi madre!!
Dice internet que, sólo en USA, hay 125,897 personas que se llaman como yo. Uso este dato como un antidoto contra mi egocentrismo.
En cambio, que se llamen John hay casi 3,7 millones. Uso este dato para sentirme original y diferente.
Me quiero.
A estas horas no me quiere nadie, están todos dormidos.
No lo dice internet, pero lo sé yo.
Por eso, esta noche, me quiero yo.
Por eso no me he ido a dormir todavía: estoy de guardia.
En cuanto se despierte alguien que me quiera, me acuesto.
Siempre es bueno que haya despierto alguien que te quiera.
Por si acaso.
Estaba mejor hace 14.350 días aprox, sólo tenía que berrear y berrear hasta que mi madre adivinara si quería una teta, tirarme un eructo o que me cambiaran el pañal. Esas tres cosas eran importantes para mí. El resto me daba igual.
¡Ay, qué tiempos aquellos! Yo hacía una mueca rara y enseguida había alguien cerca que lo interpretaba como una sonrisa. Sonaban alharacas y elogios a mi buen talante y a mi precocidad psicomotriz.
Vaya mierda, anda que no se ha complicado todo. Ahora, por ejemplo, para conseguir una teta tengo que esbozar mi mejor sonrisa, entornar los ojos con precisión de cirujano y hacer otros malabarismos que ni te imaginas ¡¡y por una teta estándar, ni siquiera es la gloriosa teta de mi madre!!
Dice internet que, sólo en USA, hay 125,897 personas que se llaman como yo. Uso este dato como un antidoto contra mi egocentrismo.
En cambio, que se llamen John hay casi 3,7 millones. Uso este dato para sentirme original y diferente.
Me quiero.
A estas horas no me quiere nadie, están todos dormidos.
No lo dice internet, pero lo sé yo.
Por eso, esta noche, me quiero yo.
Por eso no me he ido a dormir todavía: estoy de guardia.
En cuanto se despierte alguien que me quiera, me acuesto.
Siempre es bueno que haya despierto alguien que te quiera.
Por si acaso.
jueves, 21 de mayo de 2009
miércoles, 20 de mayo de 2009
Stairway to heaven

Llegan los trenes y, si no subimos, pasan.
Hay gente que ve pasar los trenes y gente que sube a ellos. No hay más.
"Es que no estoy completamente seguro de que este sea el momento en el que deba tomar esta decisión, es demasiado importante, puede cambiarme la vida" la frase era demasiado larga para una simple rana. No dio el salto y le pasó por encima la rueda del tren. Una rueda, dos ruedas, tres ruedas, así hasta veinte ruedas. La charca estaba al otro lado y el metal del rail estaba tibio y agradable al atardecer.
Así es la vida, un tren que nos arrolla, que no pregunta.
No ocurren las cosas cuando las deseamos. Ocurren cuando ellas quieren.
Y así somos nosotros, ranas, muy poquito más. Ranas pretenciosas.
Por eso, si ves una escalera en medio de la calle, aunque no lo entiendas, aunque no lo esperes, aunque no fueran tus planes, tómala. Quizá lleve al cielo.
martes, 19 de mayo de 2009
lunes, 18 de mayo de 2009
M30
Vuelvo del centro por la M30,
Dentro del túnel no se puede pasar de 70.
A la altura del desvío de la A4 la echo de menos.
Es una punzada dulce, más de domingo que de sábado, ciertamente es una punzada dulce e inoportuna.
Echo de menos a una persona difusa, incierta. No puedo decir que la tuve, menos aún que llegara a conocerla.
¿Entonces por qué y cómo la echo de menos?
Pues es muy sencillo, porque en el echar de menos como en el amar es mucho más importante el proceso que el objeto. Por mucho que la literatura haya sostenido tanto tiempo lo contrario.
Pasa también con el viajar, es mucho más importante el movimiento que el destino. Hay viajes a Guadalajara más significativos que una Rivera Maya. Es el proceso, no es el destino. Pasa en el mirar un cuadro, pasa en el escuchar una sinfonía. No pasa en un fondo de inversión, eso está claro.
Y en el proceso del pensar y el transitar por la M30 he bajado el pie de más y he puesto, sin querer, el coche a 100. Durante un buen rato.
A ver cómo le explico yo a este agente de la policía municipal que me ha parado, que lo importante es el proceso, no el objeto. Para mí, que éste no va a estar muy por la labor.
Dentro del túnel no se puede pasar de 70.
A la altura del desvío de la A4 la echo de menos.
Es una punzada dulce, más de domingo que de sábado, ciertamente es una punzada dulce e inoportuna.
Echo de menos a una persona difusa, incierta. No puedo decir que la tuve, menos aún que llegara a conocerla.
¿Entonces por qué y cómo la echo de menos?
Pues es muy sencillo, porque en el echar de menos como en el amar es mucho más importante el proceso que el objeto. Por mucho que la literatura haya sostenido tanto tiempo lo contrario.
Pasa también con el viajar, es mucho más importante el movimiento que el destino. Hay viajes a Guadalajara más significativos que una Rivera Maya. Es el proceso, no es el destino. Pasa en el mirar un cuadro, pasa en el escuchar una sinfonía. No pasa en un fondo de inversión, eso está claro.
Y en el proceso del pensar y el transitar por la M30 he bajado el pie de más y he puesto, sin querer, el coche a 100. Durante un buen rato.
A ver cómo le explico yo a este agente de la policía municipal que me ha parado, que lo importante es el proceso, no el objeto. Para mí, que éste no va a estar muy por la labor.
domingo, 17 de mayo de 2009
El cielo
Hoy el cielo de Madrid está lleno de nubes. Va del blanco al gris y no hay quien le saque de ahí. Hace unos días estaba azul perfecto. Doy vueltas, lo miro del derecho y del revés. Nada. Es como si lo hubieran tapiado. "Hola, estoy aquí". Nada.
Ójala yo fuera un tipo fuerte a quien le da igual el color del cielo. Ójala yo fuera paciente y pudiera sentarme a esperar a que se fueran las nubes. Ójala fuera un tipo talentoso que supiera descifrar azules en estos blancos y grises. Ójala yo fuera un niño y me entretuviera jugando con la arena en vez de levantar la vista buscando el sol.
Pero no. No lo soy.
Ójala yo fuera un tipo fuerte a quien le da igual el color del cielo. Ójala yo fuera paciente y pudiera sentarme a esperar a que se fueran las nubes. Ójala fuera un tipo talentoso que supiera descifrar azules en estos blancos y grises. Ójala yo fuera un niño y me entretuviera jugando con la arena en vez de levantar la vista buscando el sol.
Pero no. No lo soy.
viernes, 15 de mayo de 2009
Domingo
Estamos leyendo en la cama, tirados, a las 7 de la tarde.
-Papá ¿una "montaña que se mueve"?
("Montaña que se mueve" es un juego que inventé para su hermano mayor que consiste en que yo me pongo a cuatro patas y ella se encarama y se agarra con todas sus fuerzas y yo tengo que moverme hasta hacerla caer)
-Ya no podemos jugar, eres muy grande, no tengo fuerzas.
-Por favor, papá, la última de mi vida, no te lo vuelvo a pedir, de verdad.
-Bueno, vale.
Se sube y entrelaza los brazos y las piernas y no hay manera de tirarla. Tengo que conseguir que se ría, o que se despiste y afloje, esperar el momento, si no, no hay manera. Me empleo a fondo y, por fin, lo consigo.
-¡¡Otra!!
-Pero, qué dices, era la última.
-No vale, era de calentamiento.
-Qué morro tienes, no puedo, estoy rendido.
-Entonces una "peleílla".
Me río. Para mis adentros pienso que me va a dar mucha pena cuando crezca y ya no se acuerde de estos juegos, de estas tardes de domingo en que pasamos de leer tranquilamente a retozar como el león grandote y el cachorro escuálido que somos.
-Papá ¿una "montaña que se mueve"?
("Montaña que se mueve" es un juego que inventé para su hermano mayor que consiste en que yo me pongo a cuatro patas y ella se encarama y se agarra con todas sus fuerzas y yo tengo que moverme hasta hacerla caer)
-Ya no podemos jugar, eres muy grande, no tengo fuerzas.
-Por favor, papá, la última de mi vida, no te lo vuelvo a pedir, de verdad.
-Bueno, vale.
Se sube y entrelaza los brazos y las piernas y no hay manera de tirarla. Tengo que conseguir que se ría, o que se despiste y afloje, esperar el momento, si no, no hay manera. Me empleo a fondo y, por fin, lo consigo.
-¡¡Otra!!
-Pero, qué dices, era la última.
-No vale, era de calentamiento.
-Qué morro tienes, no puedo, estoy rendido.
-Entonces una "peleílla".
Me río. Para mis adentros pienso que me va a dar mucha pena cuando crezca y ya no se acuerde de estos juegos, de estas tardes de domingo en que pasamos de leer tranquilamente a retozar como el león grandote y el cachorro escuálido que somos.
jueves, 14 de mayo de 2009
La otra noche

La otra noche llegaste tarde. Venías de una fiesta con la ropa descolocada, oliendo a humo de tabaco, acelerada. Me despertaste con una sonrisa dura y cómplice, retadora. Tu cara muy cerca de la mía, mostrándome varios gintonics. No podías esperar. Me preguntaste: ¿Y tú por qué escribes? ¿Por qué escribes eso? ¿Por qué escribes así?
La otra noche llegaste tarde. Y te contesté recién salido del sueño, con toda la verdad de la que soy capaz a las 4 de la mañana (que no es mucha: es toda): "Puede que sea un arrebato, o un desencanto, pero he visto corazones sangrando. Lo he visto en las luces de dos vespinos que se alejan. En una calle de Valladolid. Quién sabe, quizá sean el tuyo y el mío. ¿Que por qué escribo? Pues tenía que contarlo, no querrías que me lo quedara dentro"
-"No me digas eso, no seas cabrón, que sabes que Ricardo me ha traído esta noche en moto"
Vida conyugal

Te espero.
Somos dos.
Somos uno.
No me toques. No te acerques. Por favor, por favor no te vayas.
Después de unos años nos queda esto. Y no sé si es una fortuna o una ruina. Es lo que tengo, es lo que soy. A nadie puedo echar la culpa, aunque, estás tan a mano que estoy tentada.
Las ventanas son los ojos de mi casa, sí. ¿Por qué lloran los colchones?
miércoles, 13 de mayo de 2009
Lo siento
No voy a ser nunca el gentleman inglés que habla del tiempo.
Lo siento.
Y cada vez que te encuentre te veré desnuda, tumbada encima de mí, con el pelo revuelto.
Lo siento.
Me gusta tu risa loca, tu llanto callado, tu pudor, tu secreto, el calor de tu boca.
Lo siento.
Me gusta que llegues sin maquillaje y digas que me has echado de menos.
Lo siento.
No, no lo siento.
Lo siento.
Y cada vez que te encuentre te veré desnuda, tumbada encima de mí, con el pelo revuelto.
Lo siento.
Me gusta tu risa loca, tu llanto callado, tu pudor, tu secreto, el calor de tu boca.
Lo siento.
Me gusta que llegues sin maquillaje y digas que me has echado de menos.
Lo siento.
No, no lo siento.
lunes, 11 de mayo de 2009
Venecia
viernes, 8 de mayo de 2009
Una de ésas
Mira que estaba a punto de terminarte unos versos, pero...
Tenia en la punta de los dedos un sms cariñoso y...
Pasé al lado de la tienda de flores y unas margarias me lamaron,
Estaba a punto de cogerlas y me acordé de que eres una de esas chicas a las que no le gusta que le regalen flores.
Tenia en la punta de los dedos un sms cariñoso y...
Pasé al lado de la tienda de flores y unas margarias me lamaron,
Estaba a punto de cogerlas y me acordé de que eres una de esas chicas a las que no le gusta que le regalen flores.
martes, 5 de mayo de 2009
Tormenta
Cuando ordeno los calcetines se me desordena la vida.
Llevo las camisas planchadas y luzco un caos existencial cada día más grande, qué tontería. Será que me salen arrugas en el alma para compensar la raya de los pantalones.
Todo pulcro, todo ordenado: se avecina una tormenta.
Llevo las camisas planchadas y luzco un caos existencial cada día más grande, qué tontería. Será que me salen arrugas en el alma para compensar la raya de los pantalones.
Todo pulcro, todo ordenado: se avecina una tormenta.
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Escribiendo en la cama
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Me he levantado esta mañana contento. Cantando cosas del Dúo Dinámico que debieron quedar fosilizadas en los rincones de la memoria como pe...
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