A veces uno tiene sentimientos y algo le dice que no debe expresarlos.
Expresarlos del verbo contarlos y expresarlos del verbo vivirlos.
No se sabe si la voz es la de la cordura o la más cabrona, la del miedo.
Pero en cualquier caso no conviene darles mucha bola, ni alargar la situación.
Escriba usted esos sentimientos, métalos en una botella y déjela en el río.
Si quiere imagine que llegan a una playa y alguien los recibe pero lo más probable es que se rompan contre la primera piedra.
Y ahora, si quiere busque más, o déjese de una vez de tanto sentimiento y hágase prágmatico. Le irá mejor.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
viernes, 9 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Escribiendo en la cama
Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...
-
La mano que toca ha pedido que traduzca la letra del tango Garufa . Una barbaridad que acepto encantado en este esfuerzo impertinente de tra...
-
Escribo sin modelo, a lo que salga. Escribo de memoria, de repente. Escibo sobre mí, sobre la gente. Como un trágico juego sin cartas, solit...
-
Llego al puesto de la fruta a comprar unos aguacates, una berenjena, dos calabacines y uvas , claro. El mercado es una fuente inagotable de ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Muchas gracias por comentar!