viernes, 30 de diciembre de 2005

Resumen del año III

Se nos va este año desordenado y raro. Para mí desde luego el más desordenado y el más raro en mucho tiempo. Venga a pedir a gritos emociones y cambios... pues toma: me los dieron a espuertas en 2005.

El lunes mi estómago y mis intestinos dijeron basta, fue por la noche, estaba sólo en casa y mientras vomitaba nadie me sujetó la frente.

En un primer autodiagnóstico pensé en la tarta de la mujer de mi padre, esas natas de Termomix no pueden ser buenas. Sobre todo si te las comes tres días después. Luego pensé que se me habían indigestado las malditas fiestas, por el tipo de dolor, que era global. Se contraían mis abdominales y parecía que iban a salir por ahí los biberones de cuando era pequeño, la canica que me tragué y todos los huesos de todas las aceitunas de toda mi vida. Pero no, puede que influyera la nata, y quizá también tuvieron algo que ver las malditas fiestas, pero a mí se me había atragantado un trozo de la vida, lo que técnicamente se conoce como un rato. No ella por completo -eso te lleva a la UVI de cabeza- sino un instante, una espina de la vida. No sabía en qué momento exacto la ingerí, ni el tamaño, pero era un material rasposo y amargo, bastante tóxico. Es lo que tiene la vida, que casi siempre mata.

Al volver a la habitación unos cuantos fantasmas disfrazados de enfermera, entre sexys y macabros me acompañaron toda la noche. Me mostraban sus pechos desnudos con algunos gusanos, me pinchaban con agujas larguísimas, me echaban su aliento apestoso.
- Somos la brigada que atiende a los recién separados que viven solos. Te jodes. Ummmmmm qué rico -dijo la más procaz.
- Iros a la puta mierda, que estoy muy bien solito.
Todas se carcajearon.
- Creo que no has entendido nada. Túmbate, tenemos toda la noche para explicarte.

La cosa era audiovisual. A ratos incluso pirotécnica. Con los ojos abiertos no pasaba nada. Pero si los cerraba, el techo recién pintado se llenaba de manchas, de sombras... Incluso salieron goteras (¿cómo vas al seguro a que te reparen unas goteras que te han hecho unos fantasmas?) Pusieron todo perdido

Conseguí amanecer, era de esperar. Maltrecho, sin haber pegado ojo. Y como yo pensaba, los primeros rayos del sol espantaron a esos/as cabrones y limpiaron la habitación. Pasé todo el día durmiendo y en la neblina de la fiebre apareció una enfermerita, sin cualificación, de tan blanca casi transparente, con sus crucecitas rojas y su culo prieto (esto es fundamental para que uno pueda confiar en una enfermera). Con buen corazón y cofia de papel me hacía un agua de limón y me cocía un poquito de arroz.

Dormí ocho horas a saltos durante el día.

Dormi doce horas de un tirón durante la noche.

Y cuando me levanté al día siguiente, entumecido y débil, noté como si hubiera perdido de la misma tacada unas bacterias (o viruses, nunca sé), líquidos retenidos, humores malos, miedos varios y hasta un poso de melancolía caducado y apestoso que se me había caído detrás de los muebles del alma. Me sentía maravillosamente vacío. Glorioso. No sé si en términos absolutos o por comparación, para esto hay que esperar la cuarentena.

Unas pocas manzanas después todo en su sitio otra vez.

Casi todo. Porque me han salido unas ramitas nuevas, unos brotes, incluso un par de florecillas en el sobaco. Parezco una alegoría de la primavera naif, gordita y peluda. Y así voy a despedir el año, brillando.

No puedo decir que este año haya sido malo. Desordenado y raro sí, pero malo no. Todo lo contrario.

En resumiendo diré que hice el amor, y a ratos también hice la guerra. Uno de los mejores conciertos de mi vida el 11 de Mayo en Clamores. Me dolió de tan dulce.

Escribí bien a gusto, viví, imaginé. Incluso trabajé. Y me pagaron, más o menos. Fui un amante intempestivo, irregular pero entregado y fogoso; para mi piano.

Sentí el calor de mis amigos todos los días e incluso varias veces al día, pero no eran amigos todos los nombres de la carpeta "amigos" de Outlook. Bueno, eso ya lo sabía.

Me tumbé al sol desnudo y cogí aviones, casi siempre de compañías de bajo coste. Tuve invierno en verano, verano en invierno y también invierno en invierno y verano en verano. Pero a mi las estaciones no me afectan, a mí sólo me afectan los trenes.

Descubrí en mi cachorrito tres o cuatro personitas distintas, de complejidad creciente. Sin duda la frase del año me la dijo en el coche cuando volvíamos de la playa: "Tú no hace falta que seas mi amigo, con que seas mi padre es bastante". Sin inmutarse me colocó en mi sitio e hizo caduca casi toda la pedagogía "moderna".

Uso el pretérito imperfecto en vez de el perfecto, porque a día 30 de este diciembre raro y desordenado, de un año raro y desordenado. A 2005 lo considero bastante préterito, y bastante imperfecto. También bastante salvaje, inolvidable y bello.

Suma y sigue.

2 comentarios:

  1. Espero que todos los que pasamos por aquí hayamos contribuido en algo. Si ha sido salvaje, inolvidable o bello sólo tú lo sabes.

    Sumando.

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  2. Para mi también fue un año extraño y mutante, o quizás no fue el año, sino yo mismo.

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Mudanza

Han pasado 7 años y pico desde que nació a2manos . Y ha sido una de las experiencias más emocionantes de mi vida. Auténtica, arriesgada...