Cuando te da por pensar asumes un riesgo.
Cuando piensas en ella te puedes poner de mal humor, o sonreír. Puedes caer en la tristeza de la nostalgia o entrar en una espiral de rabia y malos recuerdos. O, sencillamente, te puedes poner. Depende de quién sea ella.
Si ella es la que es, pues vale. Si es la que quieres que sea (que a veces coincide y es la que es) quizá se abran otras posibilidades. Si ella no es nada. Pues nada.
Cuando te da por pensar asumes un riesgo.
Pequeñas historias, melodías de insomnio, mensajes en envases de aire, días de tristelicidad...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Escribiendo en la cama
Estoy escribiendo en la cama. Tú duermes. Hace mucho calor esta primera noche del verano. Es por eso que has apartado la colcha de un...
-
La mano que toca ha pedido que traduzca la letra del tango Garufa . Una barbaridad que acepto encantado en este esfuerzo impertinente de tra...
-
Escribo sin modelo, a lo que salga. Escribo de memoria, de repente. Escibo sobre mí, sobre la gente. Como un trágico juego sin cartas, solit...
-
Llego al puesto de la fruta a comprar unos aguacates, una berenjena, dos calabacines y uvas , claro. El mercado es una fuente inagotable de ...
las dos manos siguen jugando, puede ser que de este juego salga algo crucial para La Humanidad, y si no, a mi me resulta estimulante.
ResponderEliminar